El Real Valladolid escapa vivo con un punto del manicomio de Los Pajaritos (2-2)

Un momento del choque entre Numancia y Valladolid. LFP

Los de Gaizka Garitano comenzaron ganando 0-2 ante el Numancia, pero dos expulsiones -la primera injusta, la segunda no- fueron zancadilla suficiente para evitar el primer triunfo fuera de casa.

FICHA TÉCNICA

 

2 - Numancia: Munir, Luis Valcarce, Juanma (Mateu, min 65), Orfila, Unai, Pedraza (Alegría, min. 46), Gaztañaga, Pablo Valcarcel, Julio Álvarez, Natalio (David Concha, min. 72) y Óscar Díaz.

 

2 - Real Valladolid: Kepa, Moyano, Samuel, Marcelo Silva, Hermoso, Leao, Timor, Tiba (Álvaro Rubio, min. 79), Juan Villar, Mojica (Chica, min. 72) y Rodri (Diego Rubio, min. 76).

 

Goles0-1. Min. 19: Mojica. 0-2. Min. 52: Rodri. 1-2. Min. 70: Julio Álvarez. 2-2. Min. 77: Óscar Díaz.

 

ÁrbitroPiñeiro Crespo. Expulsó por doble tarjeta a Juan Villar (min. 13 y 40), y a Samuel (min. 72) y amonestó a Luis Valcarce, Julio Álvarez y Óscar Díaz, así como a Marcelo Silva, Leao, Chica, Rodri, Diego Rubio y al técnico Garitano.

 

IncidenciasPartido disputado en Los Pajaritos, ante unos 4.000 espectadores, con presencia de unos 250 aficionados blanquivioletas.

No pudo ser. El Real Valladolid lo rozó, más bien lo tocó con la punta de los dedos, pero la primera victoria fuera de casa tendrá que esperar. En un partido loco en Los Pajaritos, los de Gaizka Garitano consiguieron escapar con un punto en el zurrón, merced de un 2-2 ante el Numancia que bien podía haber sido un triunfo blanquivioleta... o una derrota. Parece de manicomio, pero así fue el choque entre blanquivioletas y rojillos.

 

Por partes, que es más fácil de explicar. El Pucela era perfectamente consciente de que necesitaba puntuar, si no ganar, en su tercera marcha fuera de casa para no seguir sembrando de dudas el proyecto de ascenso, con lo que el entrenador vasco echó el órdago a grande, dejó a Óscar en el banquillo y decidió echar mano de Tiba. Todo un acierto, pero que como si de una bomba de relojería se tratase, tardó en reaccionar.

 

La cuestión es que el Valladolid comenzó el partido como en el resto de encuentros lejos de Zorrilla. Nada había cambiado. Imprecisión en los pases, falta de enganche entre defensa y ataque, cero individualidades. El Numancia supo crecerse poco a poco, y es que los sorianos también tienen muchos mimbres para hacer algo grande esta temporada.

 

No en vano estaban invictos hasta el momento, y es que todo es mucho más fácil con jugadores del peso de Julio Álvarez, los gemelos Valcarce o un Óscar Díaz que parecía enrabietado por marcar a su ex equipo. Los rojillos comenzaron maniatando al Pucela, llevando más el peso del partido, pero el fútbol a veces es cruel. Y por ello Mojica, en una jugada aislada mediada la primera mitad, hizo desde lejos el 0-1.

 

Se trataba solo del principio, y es que el choque acabaría siendo a la postre un compendio de puntos de inflexión que podían haber decantado todo hacia uno u otro lado sin ningún tipo de piedad. Acusaba el mazazo el Numancia... y tocaba cambio de papeles. Expulsión de Villar, que se llevó una segunda amarilla injusta antes del descanso. Supuestamente entró a un jugador por detrás, pero desde el primer momento tocó balón.

 

Así fue la marcha a vestuarios. El Pucela había conseguido quitarse el sambenito de perdedor fuera de casa, al menos de manera temporal, y en tan solo un segundo todo se había complicado. Pero quedaba más. Mucho más.

 

Y es que la ruleta rusa decidió que tocaba otro giro inesperado. Todo hacía ver que tocaba el papel de esconderse en las trincheras, cuando un pase genial de Mojica, protagonista, dejó solo a un Rodri que definió como los ángeles. 0-2, contra todo pronóstico, con diez. El público de Los Pajaritos se frotaba los ojos.

 

En estas que parecía aguantar el Valladolid con todo hecho, con la entrada de jugadores de peso como Álex Alegría o David Concha, cuando todo terminó por torcerse. Era demasiado bonita una victoria en inferioridad, y lo cierto es que a Samuel se le fue la cabeza. Ataque del Numancia, puñetazo del defensa a un contrario, penalti y expulsión. Con nueve. Julio Álvarez hacía el 1-2. Se había desatado la más absoluta y total locura. Poco tardó un enrabietado Óscar Díaz en hacer el 2-2.

 

Y ahí es donde el Valladolid supo sacar la casta, la garra. Quedaba suficiente partido como para que los rojillos dieran un vuelco total al marcador, pero este no se completaría. Garitano tuvo bastante acierto tanto para llevar los tiempos de los cambios como para que estos hicieran lo suyo por rascar segundos, de manera que la grada soriana terminaría por desesperarse.

 

No supone una gran recompensa salir de Los Pajaritos con tan solo un punto. No cuando has ido ganando 0-2, sí cuando has acabado con nueve. Lo que queda claro es que al Real Valladolid le queda mucho camino por recorrer y este pasa por aprender a controlar las tarjetas rojas, sean o no justas. La próxima semana, Zorrilla dará su opinión sobre el equipo.