El Real Valladolid, en el buen camino para el ascenso

Los jugadores del Real Valladolid celebran el segundo gol ante el Tenerife. ÁNGEL BECERRA / REAL VALLADOLID

Los de Rubi acumulan doce puntos en los cinco primeros partidos de Liga, mientras que en los dos anteriores ascensos, en la 2006/2007 y la 2011/2012, se cosecharon siete y ocho puntos respectivamente.

EL PUCELA, EN ASCENSOS TRAS CINCO PARTIDOS:

 

Temporada 2006/2007: Dos victorias, un empate y dos derrotas.

 

Temporada 2011/2012: Dos victorias, dos empates y una derrota.

 

Temporada 2014/2015: Cuatro victorias y una derrota.

El fútbol muestra su cara más curiosa en muchas ocasiones. Este domingo, en Valladolid, podía encontrarse una buena muestra de ello. Mientras que el Pucela acababa de derrotar al Tenerife en la que suponía su cuarta victoria de la temporada en cinco partidos de Liga, podía escucharse cierto ‘runrún’ en la grada en forma de críticas hacia el equipo.

 

El juego blanquivioleta no terminaba de convencer. La cuestión es que si uno se pone a mirar precedentes de los últimos ascensos del Pucela la cosa marcha bastante bien por el momento, al menos en cuanto a resultados se refiere.

 

Las matemáticas son sencillas para el caso. Cuatro triunfos de los de Rubi que suponen doce puntos en la clasificación para asentarse así en el segundo puesto, inmediatamente perseguido por Sporting y Girona, con once y diez puntos respectivamente. Un 80% del total posible, una cifra nada desdeñable, por no hablar de la otra victoria en Copa del Rey frente al Sporting de Gijón.

 

ASCENSOS A PASO LENTO

 

No hay que remontarse mucho tiempo atrás para hacer la comparativa de anteriores ascensos, concretamente hasta las campaña 2006/2007, con Mendilibar al mando, y a la 2011/2012, con Djukic como capitán del barco.

 

En el primer caso, los pucelanos acabaron la Liga regular con 88 puntos. Ya saben, aquel regreso meteórico a Primera, en el que se batió el récord de puntuación –que el Deportivo pulverizó hace dos años al conseguir 91- y donde se disputaron veintinueve encuentros consecutivos sin conocer la derrota. Pues resulta que aquel increíble conjunto apenas llevaba siete puntos en las cinco primeras jornadas, cinco menos que el actual de Rubi.

 

Y es que comenzaron flojos los de Mendilibar. Después de alzar el telón derrocando a domicilio al Sporting (1-3) y tras doblegar a Las Palmas en Zorilla, llegaron dos tropiezos en forma de derrota ante Ciudad de Murcia (1-0) y Poli Ejido (0-1), para después sacar un punto en el estadio del Xerez (1-1).

 

Con Djukic, hace dos temporadas, la cosa fue un poco mejor. Condicionado el calendario tras la huelga de futbolistas –el Pucela debía recibir al Alcoyano en la primera jornada, pero finalmente esta se aplazaría hasta octubre-, se consiguieron acumular ocho puntos en estos cinco primeros partidos, es decir, dos victorias, dos empates y una derrota.

 

Para esa ocasión, los vallisoletanos comenzaron como una moto y después rebajaron el pistón. Primero, 0-3 al Nástic. Después, 2-0 al Córdoba. Y a partir de ahí, cuesta abajo. Un empate a domicilio ante un Girona (1-1) que por cierto entrenaba Rubi, la primera derrota en Zorrilla en la visita del Murcia (1-3) y un meritorio empate contra el Celta en Balaidos. Balance, ocho puntosm, cuatro menos que el presente Rubi Team. Aquella escuadra acabaría la temporada con 82 puntos y con el ascenso a través del play off.

 

Entonces, ¿por qué las actuales críticas? Resulta que las sensaciones de juego que transmitían los conjuntos entrenados por Mendilibar y Djukic quizá fueran mejores. Desde luego diferentes eran, pero los puntos respaldan a Rubi. El debate entre resultadistas y no resultadistas, en detrimento del juego bonito, es otro tema.

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