El Real Valladolid cumple 88 años con un regusto amargo

La afición blanquivioleta, en el Antiguo Estadio José Zorrilla

La mala temporada del equipo blanquivioleta estuvo a punto de devolverle a una categoría de bronce que no pisa desde 1971. Nuevo fracaso en el proyecto deportivo del Pucela, que este año vuelve a la carga.

Hay tartas y velas para soplar, pero los ánimos en Zorrilla no están para celebraciones. O quizá sí. Puede que el 88 cumpleaños del Real Valladolid de este 20 de junio sirva para que en el club se olviden de la mala temporada, al menos por un día, e intenten ser más optimistas para empezar bien la siguiente.

 

Siendo realistas, el pasado curso fue una decepción, pero de los errores -y sustos- se aprende. La división de bronce del fútbol español estuvo muy cerca de recibir al Pucela 45 años después, ya que el primer equipo de la entidad blanquivioleta no pisa el tercer escalón desde 1971, cuando logró el ascenso a Segunda.

 

Desde entonces, ha permanecido 31 temporadas en Primera División y 17 en Segunda, y serán 18 con el curso 2016/2017. Campañas en las que ha tenido momentos muy buenos, como la consecución de la Copa de la Liga, el único título oficial, en el año 1984 o los cuatro ascensos a la máxima categoría del fútbol español. Aquel logro se produjo en el Nuevo Estadio José Zorrilla, inaugurado dos años antes, ante el Atlético de Madrid y Pepe Moré fue el encargado de levantar el trofeo.

 

Pero para celebrar eso último antes tuvo que pasar el mal trago de otros tantos descensos. Desde la pérdida de categoría en la temporada 2003/2004, el Pucela ha estado más años en Segunda (7) que en Primera (5). Por ello, la entidad blanquivioleta tiene el objetivo de que el equipo retorne a la Liga BBVA cuanto antes para que pueda asentarse y dejar atrás el sabor amargo de la última década y, sobre todo, de la pasada campaña. Y, también, para que sus aficionados sonrían, como lo hacían en la imagen que acompaña a estas líneas.