El Real Valladolid continúa cuesta abajo y sin frenos tras su paso por Butarque (1-0)

LFP

Los de Rubi hincaron la rodilla ante el Leganés, merced de un solitario tanto de Borja Lázaro en el 73, y acumulan cuatro jornadas sin conocer la victoria.

FICHA TÉCNICA:

 

CD Leganés: Serantes, Carlos Delgado, Postigo, Mantovani, César Soriano, Alberto Martín, Eraso, Velasco, (Eismendi, min. 77), Prendes (Moreno, min. 70), Álvaro García, Borja Lázaro (Candela, min. 90).

 

Real Valladolid: Varas, Chica, Marc Valiente, Chus Herrero (Guille Andrés min. 77), Bergdich, Leao, Sastre, Jeffren, Óscar, Mojica (Álvaro Rubio, min. 67), Óscar Díaz (Peña, min.57).

 

Marcador: Borja Lázaro, 1-0 en el minuto 73.

 

Árbitro: Daniel Jesús Trujillo Suárez. Amonestó a Eraso, Valiente y Leao.

 

Incidencias: Encuentro correspondiente a la 15ª jornada de la Liga Adelante en Butarque.

Fatal, esperpéntico, horrible, nefasto, aciago. Se acaban los calificativos para definir el partido del Real Valladolid en Butarque, donde los blanquivioletas salieron derrotados ante el Leganés gracias a un gol de Borja Lázaro en el minuto 73, de manera que los de Rubi acumulan cuatro jornadas sin puntuar de tres y confirman unas malas sensaciones que nacieron hace ya unas semanas.

 

Así, el Pucela continúa cuesta abajo y sin frenos en la clasificación, ya que a la espera de varios partidos por disputarse del resto de la jornada, lo más probable es que el equipo termine más cerca de salir del play off que del liderato. Y no solo eso, sino que las vistas transmitidas en Madrid hace que surjan demasiadas dudas para un proyecto que comienza a tambalearse.

 

La primera mitad comenzó con el mismo Real Valladolid que suele salir siempre fuera de casa. Rubi hizo una curiosa apuerta con Jeffren, Bergdich, Mojica y Óscar arriba, con Óscar Díaz en punta, si bien los blanquivioletas salieron algo desubicados. Después de un par de amagos iniciales del Leganés, con varios jugadores de quilates pese a su bajo presupuesto como Borja Lázaro o Álvaro García, el Pucela comenzó a hacerse con la manija del encuentro.

 

En todo caso, pronto quedó patente una vez más el gran pecado de los de Rubi. La falta de gol sigue siendo una enorme losa que pesa demasiado, un contratiempo gigantesco para un equipo que aspira al ascenso directo. No es cuestión de tener poca madera o de no crear ocasiones, simplemente a los blanquivioletas les cuesta horrores que la pelotita entre, y eso se paga, claro.

 

Oportunidad para Jeffren, solo ante el portero. Fuera. Remate de cabeza de Leao en una falta, mismo camino. Disparo de Óscar que detiene el guardameta. Lo dicho, hay veces que la suerte dice que no, y es que no. Y eso que las sensaciones no eran malas. Mojica y Bergdich se confirmaron una vez más como la dupla letal por las dos bandas, de manera que percutían y percutían continuamente, pero no había acierto.

 

La segunda parte solo confirmó el desastre. Los pucelanos tenían la pólvora mojada, pero al menos estaban cumpliendo en defensa. Un mínimo argumento que se vino abajo después de que Borja Lázaro adelantara a los locales mediada la segunda parte tras hacerle el lío a Leao. Antes los vallisoletanos habían demostrado su incapacidad para adelantarse en el marcador, merced de un centro del campo que necesitaba más oxígeno del que podían surtir Sastre y el portugués.

 

Óscar, desaparecido en combate. Jeffren, inoperativo y desesperado. Bergdich y Mojica, con buenas intenciones pero nada más. Y Rubi, desde el banquillo, completamente incapaz de darle la vuelta a la situación por segunda jornada consecutiva, tras el anterior desastre ante Las Palmas. El Valladolid terminó por deshacerse como un azucarillo sobre el césped de Butarque, de manera que se confirma que los blanquivioletas viven un mal momento que, de alargarse, podría poner en peligro la posibilidad de alcanzar los puestos de ascenso directo.