El Real Valladolid consuma su desastre y desciende a Segunda División

El jugador del Real Valladolid, Antonio Rukavina, abandona llorando el terreno de juego. BORIS GARCÍA
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El conjunto vallisoletano no cumplió con su objetivo primordial de ganar al Granada en Zorrilla y regresa al infierno de Segunda División (0-1).

REAL VALLADOLID: Jaime; Rukavina, Rueda, Mitrovic, Peña; Álvaro Rubio (Baraja, min.84), Víctor Pérez, Larsson (Osorio, min.52); Óscar, Jeffren (Manucho, min.52) y Javi Guerra.

 

GRANADA: Roberto; Nyom, Ilori, Mainz, Angulo; Fran Rico, Iturra, Recio; Piti (Foulquier, min.66), Brahimi (Coeff, min.87) y El Arabi (Ighalo, min.80).

 

GOLES0-1, min.43: Mitrovic, en propia.

 

ÁRBITRO: Clos Gómez (C. Aragonés). Amonestó a Óscar (min.81) por parte del Valladolid. Y a Piti (min.64) y a Roberto (min.80) en el Granada.

 

ESTADIO: José Zorrilla.

Todo en Zorrilla era una apelación a la épica. Uno de los dos descendía, seguro. Podían ser los dos. Un campo lleno, un gran ambiente y nervios para dos equipos que habían llegado a esta última jornada con los deberes sin hacer.

 

El Valladolid tenía ambición y mayor ritmo. Enseguida, una ocasión para Javi Guerra tras un pase largo de Jeffren y acto seguido un remate de cabeza andaluz resuelto por Jaime. De inmediato, el primer gol de Osasuna. No pintaba bien la tarde para los blanquivioleta

 

Circunstancialmente, la mejor ocasión del Valladolid la provocó una inexplicable cesión de Nyom que obligó a Roberto a todo un paradón para evitar el gol. Pero el conjunto local estaba nervioso, errático y sin convicción. Es decir, el resumen de toda la temporada.

 

Un partido no puede solventar todo lo que no se ha hecho en los 37 anteriores. Al Valladolid, rey del empate en Primera División, sumar de uno en uno le arrastró a esta última jornada en un lamento de difícil solución. El campo donde no fueron capaces de ganar ni Barça ni Madrid, se convertía en el último eslabón al que aferrarse antes de caer al infierno

 

Mientras llegaban noticias inquietantes de Pamplona, entre el gol de Osasuna y el accidente con heridos por la caída de la valla precisamente en la celebración del tanto local, el Valladolid, ansioso, se consumía en sus prisas con todo en contra; no era capaz de ganar al Granada y tampoco ayudaban los resultados de Pamplona y Vallecas. Al gol del Getafe ante el Rayo al borde del descanso se unía el 0-1 nazarí que ponía todo cuesta arriba. Una gran jugada de estrategia terminó con gol de propia puerta de Mitrovic. El Valladolid llegaba al descanso en Segunda División. 

 

El descanso fue más largo de lo normal por la obligación de recuperar el tiempo que se había perdido durante los incidentes de El Sadar. Pero los ánimos estaban muy decaidos. La norma principal, ganar al Granada, no se estaba cumpliendo. Mientras se reanudaba el encuentro en Pamplona, Osasuna agrandaba su diferencia en el marcador y las sensaciones no eran agradables. La catástrofe estaba servida y solo quedaba una nueva apelación a la épica y esperar un milagro para salvar la categoría.

 

Juan Ignacio Martínez apostó en los primeros minutos de la segunda mitad por jugarse la baza de Manucho y Osorio, pero el fútbol del Valladolid no daba para mucho. Ni una sola oportunidad clara en la segunda mitad reflejan la impotencia de un equipo que hace tiempo necesitaba un cambio de rumbo.

 

Un gol de Trashorras en Vallecas fue lo más animado de la grada de Zorrilla mientras el público se desesperaba porque sus jugadores se estrellaban una y otra vez contra la ordenada defensa del Granada. Es más, la mejor ocasión del segundo tiempo fue para el Granada con una buena parada de Jaime. El tiempo ya no daba para más y el desenlace es el más cruel.

 

El Real Valladolid regresa a Segunda División, pero lo hace por méritos propios. La gestión deportiva de esta temporada ha sido un auténtico desastre y las consecuencias le han llevado a un epílogo que se venía venir.