El Real Valladolid, con motivos para creer

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Tras trece jornadas, el conjunto blanquivioleta acumula tres puntos más que en la última temporada del ascenso, aunque también suma cuatro goles menos a favor y otros cuatro en contra.

Más de un aficionado blanquivioleta se echaba las manos a la cabeza el pasado sábado cuando el Real Valladolid se marchó de Sabadell con un empate en el zurrón. En cierto modo era comprensible. Para un aspirante al ascenso directo, dos empates a cero consecutivos no son plato de buen gusto, pero la realidad dicta que el Pucela sigue manteniendo sus posibilidades más que intactas para volver a la Liga de las estrellas, a pesar de la ostentosa necesidad de un delantero ‘killer’. Como muestra, un botón.

 

El conjunto entrenado por Rubi ha conseguido cosechar veintiséis puntos en trece jornadas, manteniendo la media inglesa de dos puntos por partido. Pero es que en el último ascenso del Pucela, con Djukic a los mandos, la cosa no iba mejor. Aquel equipo en la temporada 2011/2012 tenía guardados en su casillero veintitrés puntos en el mismo número de jornadas, con una victoria menos.

 

¿Es el actual Pucela mejor que el de entonces? No tiene por qué. Si bien es cierto que se llevaban menos puntos y triunfos, sí se mostraban al menos más solventes los del pasado de cara a la portería. Frente a los dieciséis goles que han marcado por ahora los de Rubi, los de Djukic habían transformado veinte, aunque también había encajado trece frente a los nueve del presente Valladolid.

 

Las conclusiones parecen obvias, y no hacen más que acentuar las carencias actuales. La falta de gol preocupa, y bastante, en los despachos de Zorrilla, por lo que lo más lógico es que termine por llegar un delantero en el mercado invernal que pueda sustituir a Roger.

 

Aunque al final, no todo es cuestión de números, claro. Los más puristas dirán que aquel Valladolid de la 2011/2012 sabía más a lo que jugaba, que tenía la identidad más definida. Por no hablar de que a este Pucela se le debe exigir más con el objetivo de ascender de manera directa, cosa que no hicieron los de Djukic. Solo el tiempo dirá qué pasa con Rubi y sus chicos, pero lo que es cierto es que los números, hoy día, dan motivos para creer si comparamos con el pasado.