El Real Valladolid aspira a salir de un coma profundo

Los jugadores del Real Valladolid, abatidos en un momento del choque ante el Oviedo. A.MINGUEZA

A dos puntos del descenso, el equipo entrenado por Gaizka Garitano ha empezado la temporada con apenas nueve puntos de veinticuatro. ¿Cuáles son los problemas?

Nada, no hay manera. Cuando el destino te dice que no, es que no, sobre todo en el mundo del fútbol. El Real Valladolid no consigue dar con la tecla del juego, de la táctica ni con el once ideal. Y si se dice ‘el Real Valladolid’ es en el sentido más estricto de la palabra, porque en esta crisis que acaba de comenzar –parece mentira en la octava jornada-, hay varios culpables. Hay quien prefiere enfocarlo en solo uno, quizá en dos, pero no; esto es cuestión de todo un club. Empezando por jugadores y hasta llegar al presidente, pasando por entrenador y director deportivo.

 

Así es, nadie puede quitarse el sambenito, pero cabe preguntarse por qué el Pucela está en esta situación. Agarrándose meramente a lo deportivo, del equipo pueden intuirse varias carencias. Cuatro, concretamente. Analicémoslas uno por uno.


 

1. Falta de seguridad defensiva: Lo reconocía por activa y por pasiva Gaizka Garitano en la rueda de prensa posterior al partido ante el Oviedo. Fuera cual fuera la pregunta, la respuesta siempre llevaba al mismo sitio. El Real Valladolid, a día de hoy, se trata de un coladero en defensa. Simplemente, la zaga baila como un flan partido tras partido, comete errores de infantil. Y como los datos son irrefutables, allá van; solo dos partidos de ocho sin encajar esta temporada, dos de nueve si se cuenta la Copa.

 

2. Falta de un referente ofensivo: ¿Recuerdan los dos últimos ascensos en Zorrilla? Seguro que les viene a la mente los nombres de Javi Guerra con Djukic en el banquillo y el de Joseba Llorente –o Víctor- con Mendilibar. Un punta de flecha agresivo, que meta para adentro una de cada dos ocasiones con las que cuenta, es pura necesidad para un equipo que aspira al ascenso directo. Y el Pucela no lo tiene.

 

3. Falta de un líder nato: Pese a lo que podría esperarse de Álvaro Rubio y Óscar, parece que ninguno de los dos termina de echarse al equipo a las espaldas. No hablamos únicamente de participación sobre el césped, que también, sino de autoridad y galones en el vestuario, de conseguir insuflarle lo necesario al equipo en momento de crisis. Especialmente preocupante es el caso del mediapunta, del que se espera mucho más desde hace meses.

 

4. Falta de un once y un juego definido: Parecía que con la llegada de Gaizka Garitano el Real Valladolid podría recuperar ese estilo divertido y alegre que se solía ver por Zorrilla hace no muchas temporadas, pero nada más lejos de la realidad. El vasco intenta imponer un modelo de presión y ataque por bandas, pero al final casi nunca ha funcionado. Poco queda de ese equipo que llevaba siempre la iniciativa del juego y atosigaba a su rival.

 

¿Conclusiones? La realidad es que el equipo blanquivioleta lleva sin dar un palo a diestras desde hace tres temporadas, incluida la presente entre ellas, en todos los sentidos. ¿De quién es la culpa? De todos, y a la vez de nadie. La única realidad, al menos para el presente, es que el año pasado el Real Valladolid estaba segundo en la tabla en la octava jornada, mientras que en la actualidad es quinto por la cola. Y aunque la temporada sea larga, la paciencia de la afición tiene un límite.

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