El Real Madrid golpea por segunda vez y deja tocado a su rival

Los jugadores del Real Madrid celebran una de las canastas del partido

El equipo blanco, inmerso en una locura anotadora, se quedan a una victoria de adjudicarse la Liga Endesa. 

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Llull (21), Carroll (3), Taylor (2), Thompkins (10) y Ayón (12) --cinco inicial--; Rudy Fernández (18), Sergio Rodríguez (7), Nocioni (6), Doncic (4), Maciulis (3), Reyes (5) y Hernangómez.

 

FC BARCELONA LASSA: Satoransky (10), Navarro (6), Abrines, Doellman (17) y Tomic (18) -cinco inicial--; Ribas (3), Lawal (5), Vezenkov, Samuels (3), Oleson (5), Arroyo y Perperoglou (7).

 

PARCIALES: 29-21, 25-20, 23-17 y 14-16

 

ÁRBITROS: Pérez Pizarro, Conde y Cortés.

 

PABELLÓN: Barclaycard Center.

El Real Madrid ha obtenido ventaja por vez primera en la final de la Liga Endesa tras dar un nuevo golpe encima de la mesa ante el FC Barcelona Lassa (91-74), en un primer asalto en el Barclaycard Center con festín anotador de por medio que dejó a los locales a solamente un punto de levantar su segunda liga consecutiva contra el eterno rival.

 

De forma calcada a los dos precedentes en esta final, los de la capital española destaparon con avidez el tarro de los puntos, llevando el marcador a un duelo de altura con derroche anotador. Los jugadores no se lo pensaron dos veces a la hora de armar el brazo desde el exterior y desde el inicio plantearon un correcalles en el que el Madrid se sintió más cómodo.

 

No obstante, los de Pablo Laso se llevarían un chasco antes incluso de cumplirse los tres minutos iniciales. Carroll, figura destacada del equipo en lo que va de temporada, enmudeció al estadio con gestos claros de dolor tras un mal apoyo que provocó un gesto antinatural en su tobillo, viéndose obligado a salir de la cancha, aunque el contratiempo sería insuficiente para hacerle abandonar el duelo definitivamente.

 

Pese al intento catalán de seguir la estela madrileña, los locales lograron una valiosa distancia desde las postrimerías del primer tiempo, llegando a rozar la barrera de los 30 puntos en un cuarto inicial en el que mostraron sus cartas desde la puesta en escena.

 

Dominadores los de casa encomendándose a las transiciones rápidas y al gran éxito anotador en el estreno del Palacio de los Deportes en la final de estos 'play-offs', fueron capaces de desesperar a la mejor defensa de la fase regular, que buscó poner freno a la sangría de puntuación que estaba teniendo lugar con varios tiempos muertos. Ante el rodillo merengue, Doellmann y Tomic fueron los únicos que mantuvieron con vida a los suyos, lejos de su mejor nivel en un partido que se jugó bajo guion madridista.

 

Por su parte, Navarro se recuperó a tiempo para ser de la partida en este tercer encuentro, de titular. Sin embargo, el capitán barcelonista pudo pagar cara su entrada a la pista después del esguince sufrido en el anterior choque, cayendo una y otra vez en un entramado defensivo en el que la intensidad se convirtió en su primer ataque a la hora de contragolpear.

 

UN MADRID DE RÉCORD 

 

El Madrid, de récord, obtuvo su mayor anotación al descanso en un partido de una final de 'play-off', 54 puntos con protagonismo repartido entre Rudy, Llull y como no, el jugador mejor valorado del equipo en lo que va de temporada, Ayón, puntual a sus batallas sobre la pintura.

 

Además, la victoria blanca confrontó unos intereses que caldearon el ambiente en una tercera parte decisiva. Los actuales campeones ligueros jugaron a la perfección con la presión de remontada que tuvieron los de Xavi Pascual y provocaron errores de bulto que desembocaron en diversas contras casi consecutivas para goce y disfrute del graderío local, que se relamió con este segundo punto en la final ante el posible título liguero que quedó a solamente un paso.

 

Viniendo de haber dado un baño a su contrincante en el último 'clásico', el conjunto merengue amplió su excelsa racha bajo la tranquilidad que supuso afrontar los últimos minutos con un colchón de casi 20 puntos de renta. En vista del marcador, los madridistas se permitieron el lujo de levantar el pie del acelerador, dejando morir el enfrentamiento en unos minutos en los que los líderes de la fase regular maquillaron mínimamente semejante varapalo.

 

En definitiva, un golpe de autoridad que dio la vuelta a la eliminatoria y que puso el 2-1, concediéndoles a los de la capital dos oportunidades para alzarse campeones. La primera de ellas, con el factor cancha a favor, este mismo miércoles.