El Real Madrid despide el año de dulce

Felipe Reyes, que lideró el despegue en el segundo cuarto, felicitado por sus compañeros (Foto: LigaEndesa)

Espectacular e imparable, el Real Madrid sigue invicto y dominando tras vencer por 98-84 al FC Barcelona en un clásico explosivo. Rudy, Sergio o Reyes, protagonistas de un enorme partido del equipo blanco.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Llull (6), Fernández (18), Darden (6), Mirotic (14) y Bourousis (13) --cinco inicial--; Rodríguez (15), Draper (3), Carroll (7), Reyes (12), Mejri (-) y Slaughter (4).

 

FC BARCELONA: Huertas (15), Navarro (17), Papanikolaou (6), Nachbar (4) y Tomic (10) --cinco inicial--; Pullen (-), Dorsey (3), Abrines (8), Sada (-), Oleson (10), Lorbek (11) y Lampe (-).

 

PARCIALES: 23-18, 25-18, 28-29 y 22-19.

 

ÁRBITROS: Hierrezuelo, Cortés y Martínez Fdez. Eliminados por faltas Bostjan Nachbar del FC Barcelona.

 

PABELLÓN: Palacio de los Deportes de Madrid, 13.400 espectadores.

El Real Madrid resultó justo vencedor en el clásico ante el Regal Barcelona. Más acertado, más ambicioso y con Sergio Rodríguez, Felipe Reyes, Rudy, Mirotic y compañía enrachados. Van 25 victorias y la sensación apunta a que pueden ser muchas más.  

 

No se vio en el Palacio de Deportes a un grandísimo líder ni tampoco a un discreto gran rival, sino una versión aproximada de lo que vienen ofreciendo ambos conjuntos esta temporada, y con eso le bastó a los de Pablo Laso para imponerse en un 'clásico' en el que estuvieron cómodos en prácticamente todo momento.

 

A día de hoy el Real Madrid demostró que está por encima del Barcelona, y eso quedó reflejado en la pista. No fue una superioridad apabullante la de los madridistas, y quizás eso sea lo grave para los de Xavi Pascual, que vieron como no consiguieron en ningún momento poner en dificultades a su máximo rival, sufriendo los vendavales ofensivos locales que siempre les distanciaron cuando el marcador se ajustaba.

 

El Real Madrid empezó el choque buscando a Bourousis y su superioridad de kilos sobre Tomic y aprovechó el magnífico inicio de Rudy Fernández (11 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias en el primer cuarto). Ante eso, el Barça respondió con un inspirado Huertas y con la superioridad en el rebote ofensivo (1-5) para mantenerse cerca en el marcador (23-18, min.10).

 

Pero entonces llegó el primer 'torbellino'. La segunda unidad blanca salió a pista, y encabezados por un excelso Reyes (12 puntos, incluyendo 2 triples consecutivos) y un luchador Slaughter (4 rebotes ofensivos), superó entonces en juego e intensidad a los suplentes barcelonistas, en los que tan solo Lorbek y Oleson dieron la cara. El equipo blanco no tenía a su mejor nivel dos de sus mejores puntales como Sergio Rodríguez, bien defendido, ni Nikola Mirotic, pero aún así alcanzaba el descanso con una cómoda renta y dejando claro su poderío ofensivo (48-36).

 

EL BARÇA APRIETA PERO ACABA POR DESISTIR

 

Tras el paso por vestuarios, el FC Barcelona salió con otra intensidad, apretó en defensa y buscó a Tomic por dentro. El croata, como viene siendo habitual ante sus 'ex', hizo entonces mucho daño en la zona blanca y así se acercaron los de Xavi Pascual en el marcador (53-48, min.25).

 

Pero a partir de ese momento, el Real Madrid se volvió a desatar y aparecieron los que no habían hecho acto de presencia, especialmente el 'Chacho', ofreciendo su mejor versión, sobre todo en el tiro. El líder amagó con romper el 'clásico' (68-51, min.28), pero los visitantes aguantaron con cuatro triples seguidos para entrar con opciones en el cuarto final (76-65).

 

Sergio Rodríguez continuó de 'dulce' en el inicio de este periodo y continuó dejando canastas de enorme calidad como un '2+1' tras 'marear' a Erazem Lorbek, mientras que en el bando azulgrana, Juan Carlos Navarro (17 puntos), en su 'clásico' número 50, intentaba sacar el orgullo y mantener a los suyos con una distancia en la que soñar con la remontada.

 

Pero la realidad es que el partido fue del Real Madrid, que dio la sensación de que cerraría el partido sin excesivos problemas y que supo gestionar su ventaja, que nunca bajó de los siete puntos ante un rival que quiso no rendirse, pero al que le faltaron argumentos más contundentes para haber llevado el partido a un final más apretado.