El Real Madrid de Laso agranda su leyenda

El Real Madrid de Pablo Laso lo vuelve a hacer. El equipo blanco se proclama campeón de Liga después de ganar el cuarto partido de la final, 91-84.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Carroll (2), Llull (21), Taylor (4), Thompkins (14) y Ayón (9) --cinco inicial--; Rudy Fernández (9), Sergio Rodríguez (14), Nocioni (7), Maciulis (-), Reyes (11) y Hernangómez (-).

 

FC BARCELONA LASSA: Satoransky (17), Navarro (14), Oleson (6), Doellman (7) y Tomic (17) -cinco inicial--; Ribas (2), Perperoglou (11), Abrines (2), Lawal (4), Vezenkov (-), Samuels (4) y Arroyo (-).

 

PARCIALES: 19-26, 26-21, 27-18 y 19-19.

 

ÁRBITROS: Hierrezuelo, García González y Jiménez. Sin eliminados.

 

PABELLÓN: Barclaycard Center, 12.173 espectadores.

¿Y el Real Madrid qué? Otra vez campeón de la Liga Endesa que suma a la Copa del Rey conquistada el pasado mes de febrero. El equipo de Pablo Laso no desperdició la oportunidad que se le presentaba ante su afición y se impuso en el cuarto partido de la final, en el que tuvo que remontar los 11 puntos de ventaja que consiguió el Barcelona Lassa en el primer cuarto.

 

Partió el conjunto blanco con la posibilidad de proclamarse campeón y cumplió con su cometido a pesar de que el Barça se mostró como un rival duro de roer. Tras un calamitoso inicio, el conjunto blanco se arremangó para no dar pie al quinto encuentro de la eliminatoria y asestó el golpe definitivo por el título de la Liga Endesa, el trigesimotercero en su historia.

 

Liderado por Sergi Llull, 21 puntos, que se quedó en el equipo blanco para ganar títulos y lo ha demostrado en la final en la que ha sido designado MVP, los de Pablo Laso fueron mucho más sólidos que su rival en los momentos decisivos en los que de nuevo su intensidad defensiva unida a un par de triples de Sergio Rodríguez resultaron fundamentales.

 

Después de dos varapalos consecutivos recibidos en los 'clásicos', los de Xavi Pascual trataron de aprender de los errores cometidos anteriormente pretendiendo impedir el derroche de puntos de su rival. Partiendo de las mejoras en la zaga desde el inicio tras unos choques que sonrojaron a los defensores culés, quisieron morder a los locales pagándoles con la misma moneda en un brillante arranque que a la postre tuvo su reacción.

 

 

En un gran arranque, muy parejo, dos 2+1 casi seguidos abrieron una brecha favorable a los catalanes que pusieron en serio peligro a la fiesta merengue. Un total de 26 puntos en el primer tiempo sacaron a la luz las mayores carencias defensivas del Madrid con un Tomic extramotivado en la que fue su casa. Tras la gran solidez en la retaguardia mostrada en el último encuentro, cualquier comparación resultó un hándicap para los blancos en unos primeros compases en los que fueron la sombra de sí mismos.

 

Sin embargo, los blancos se pusieron las pilas en un segundo cuarto que dejó en el olvido lo anterior y avivó los ánimos de una hinchada que había acudido al Palacio con ganas de festejar. Un contundente parcial de 11-0 con Sergio Llull a la cabeza volvió a poner por delante a los de Laso, buscando evitar el temido quinto y definitivo duelo por el título en tierras catalanas.

 

La contraposicion de rachas dejó el partido sin dominador claro al tiempo de descanso, con las sensaciones de la mejora madridista patentes aún sobre la cancha, en busca de consagrar al 100% la remontada. El Barclaycard Center vibró con cada acción favorable a los suyos y disfrutó con un tercer cuarto en el que se prolongó el estado de gracia local.

 

Los vigentes campeones de la competición se reencontraron con la vía directa de entrada a canasta en unos minutos mágicos en los que Llull dejó claro que quería ser protagonista, líder indiscutible de los ataques madridistas y MVP de la final con 21 puntos. El conjunto madrileño comenzó a saborear la machada en los 10 minutos definitivos, donde una renta de siete puntos les permitía afrontar sus posesiones con cabeza.

 

No obstante, un cúmulo de pérdidas sin sentido permitieron que el Barcelona apurase al máximo sus opciones de victorias, aunque finalmente quedara a orillas de su objetivo. El récord de máximo anotador de la historia de los 'playoff' de la Liga Endesa conseguido por Juan Carlos Navarro durante el encuentro quedó en anécdota a causa del sabor agridulce que supuso la caída ante el máximo rival por segundo año consecutivo.

 

Las precipitaciones provocaron que el encuentro muriera bajo un ambiente agónico, moviéndose entre diferencias mínimas. Los nervios salieron a primera plana, mostrándose a flor de piel la necesidad culé en unos instantes en los que las ansias y las prisas favorecieron a un Madrid que acabó celebrando sobre la pista segundos antes del bocinazo que puso punto final a la temporada.