El Real Madrid a la final de la mano de Felipe y Llull

Sergi Llull encontró el camino a la canasta en el momento decisivo del partido

El Real Madrid alcanzó la final tras vencer en Málaga al Unicaja (79-89) en un partido en el que necesitó una prórroga y en el que los mejores fueron Felipe Reyes y Sergi Llull, que se combinaron para sumar 44 puntos y 47 de valoración.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

UNICAJA: Granger (4), Toolson (17), Suárez (12), Caner-Medley (13), Stimac (7) --cinco inicial-- Sabonis, Urtasun, Calloway (3), Vázquez (8), Kuzminskas (9), Hettsheimer (6).

 

REAL MADRID: Llull (22), Darden, Rudy Fernández (9), Slaughter (2), Bourousis (8) --cinco inicial-- Reyes (22), Mirotic (2), Rodríguez (9), Carroll (11), Mejri (4).

 

PARCIALES: 17-24, 18-13, 20-19, 18-17 y 6-16

 

ÁRBITROS: García González, Pérez Pérez, Calatrava. Sin eliminados.

 

PABELLÓN: Martín Carpena. 10.600 espectadores.

Con muchas dificultades, pero el Real Madrid alcanzó su tercera final ACB de manera consecutiva. El equipo de Pablo Laso sufrió lo indecible para deshacerse de un Unicaja que se quedó sin la final pero que salió reforzado de cara al exterior y al interior. Su gran triunfo fue volver a ver el Carpena lleno a rebosar ovacionando el esfuerzo con el que se han desempeñado sus jugadores.

 

Unicaja volvió a llevar, por cuarta vez en una semana, al Real Madrid al límite. Y esta vez lo hizo de la manera en la que es aún más complicado, con el marcador en contra durante casi todo el choque. Porque los de Laso salieron al encuentro mucho más enchufados que en el tercer partido, donde fueron una sombra de sí mismos.

 

El entrenador vitoriano quiso darle a su equipo la energía que no tuvo el martes desde el quinteto inicial con la entrada de Slaughter por Mirotic. El norteamericano se lesionó a los 30 segundos de partido pero, aún así, el Madrid consiguió pronto una primera ventaja seria en el marcador (12-22, min.10), después de que presentara sus credenciales en el partido Rudy Fernández.

 

Parecía que Rudy, a vueltas con su lesión y con el pique con el equipo cajista que arrastraba de Madrid, iba a ser determinante, pero se quedó en actor secundario con sus nueve puntos y nueve rebotes. La gloria pudo ser para él al final, cuando tuvo el triple ganador sobre la bocina. Lo falló, porque no estaba destinado a ser su día.

 

Ese papel protagonista en la victoria del Madrid en Málaga fue para Felipe Reyes y Sergi Llull. El capitán blanco dio una nueva exhibición de recursos. Ofensivos y defensivos; de intangibles y de rebotes. Numéricamente fueron 22 puntos y nueve rebotes. Por sensaciones, su partido fue aún más colosal. Uno más en una temporada en la que, a sus 34 años, sigue siendo trascendental en uno de los mejores equipos del continente.

 

EL MOMENTO DECISIVO

 

Tras el fallo de Rudy, y el regalo para el baloncesto que supuso el tener cinco minutos más, el que apareció fue Llull. Siete puntos del de Mahón en el tiempo extra catapultaron al Real Madrid y acabaron con la última resistencia de Unicaja. En total fueron 22 puntos y 8 asistencias. Un apartado, el de los pases decisivos, en el que superó a un descafeinado Sergio Rodríguez, que aún así cerró el choque con 9 puntos y 6 asistencias.

 

Y todos los elogios que se llevarán estos dos jugadores, los escucharán debido a que Unicaja no se rindió en ningún momento. Si el equipo andaluz no está en la final será porque en los momentos cumbres, las individualidades blancas afloraron. Pero en Málaga hay proyecto, una plantilla impresionante y un entrenador colosal: Joan Plaza.

 

Con sus sistemas defensivos, zonas en momentos claves y acertadas rotaciones, el catalán mantuvo a los suyos en el partido. Porque Unicaja remó. Del 21-32 al 35-37 del descanso, en un rato en el que Nik Caner-Medley tuvo unos minutos estelares; del 62-70 que parecía sentenciar, a un empate final en el que Toolson puso parte de sus 17 puntos.

 

En esta eliminatoria también se vio la mejor versión de Carlos Suárez --12 puntos, 19 de valoración--, recuperado para la causa ante sus excompañeros, y una muy sólida de Vázquez. Y así con casi todos. Unicaja se despide entre aplausos de la ACB, una liga que querrá ganar el Madrid por segundo año consecutivo por su juego bonito o por la garra de Felipe Reyes y Sergio Llull.