El Quesos, rey de reyes de España y Valladolid

Los jugadores del VRAC celebran el título. JUAN POSTIGO
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El conjunto quesero se impuso por 26-15 a Hermi El Salvador en la final de liga disputada en Pepe Rojo y firmó el triplete de Supercopa, Copa y liga esta temporada.

Ficha técnica:


26 - VRAC Quesos Entrepinares: Francisco Blanco, Pablo Miejimolle, Scott Vessey, Iñigo Ribot, Ignacio Molina, Adam Newton, Borja Estrada, Kalo Gavidi, Diego Gorosito, Gareth Griffiths, Sergio Fernández, Ignacio Muller, Álex Muller, Gabriel Herrera y Pedro Martín.


También jugaron: Rodrigo López, Steve Barnes, Stefano Tucconi, Juan Carlos Pico, Sergio Valverde.

 

15 - Hermi El Salvador: Manu Serrano, Max Vega, Javier Miranda, Álvaro Núñez, Víctor Sánchez, Fernando Glez Altés, Asís G. Mazariegos, Joe Mamea, Pelayo Ramos, César Sempere, Pedro Rodríguez, Tom Pearce, Johny Carter, Alberto Díaz y Óscar García.

 

Parciales: 3-0, min.6: Transformación de castigo de Gareth Griffiths; 6-0, min.12: Transformación de castigo de Gareth Griffiths; 6-3, min.18: Golpe de castigo de Pedro Rodríguez; 9-3, min.22: Transformación de castigo de Gareth Griffiths; 16-3, min.30: Ensayo de Gavidi y transformación de Gareth Griffiths; 21-3, min.36: Ensayo de Scott Vessey; DESCANSO; 21-8, min.9 (2): Ensayo de Miranda; 26-8, min.19 (2): Ensayo de Steve Barnes; 26-15, min.36 (2): Ensayo de Víctor Sánchez y transformación de Pedro.


Árbitro: Iñigo Atorrasagasti. Amonestó a Víctor Sánchez, Johny Carter y Scott Vessey. Expulsó a César Sempere.


Incidencias: Partido correspondiente a la final de los playoff de División de Honor de Rugby disputado en Pepe Rojo ante 5.500 espectadores.

El VRAC Quesos Entrepinares es el campeón de campeones de rugby de España... y de Valladolid. Quedó demostrado después de que los de Diego Merino derrocaran por 26-15 a su eterno rival, Hermi El Salvador, en la final disputada en Pepe Rojo ante más de 5.000 espectadores en un duelo mágico, que los queseros tuvieron controlado de principio a fin.

 

Pero proclamarse como el mejor conjunto del país no fue tarea sencilla. O sí, según quiera verse. El Chami plantó cara, pero acabó cayendo fruto de sus propios errores en la delantera y tras varias amonestaciones y una expulsión que el árbitro entendió justas. La cuestión es que casi desde el comienzo, en el minuto 5, se pusó por delante el VRAC, lo que ya haría ir a contracorriente a los blanquinegros el resto de la contienda.

 

Griffiths transformó el primer golpe de castigo. Y el segundo. Y el tercero. En un pis pás, el Quesos se había puesto 9-0 mientras Juan Carlos Pérez abroncaba acaloradamente a sus jugadores desde la banda por estar tan 'primos' a la hora de conceder ocasiones.

 

La final había tomado el guion que seguiría durante el resto del partido. El Chami iba a contracorriente, con coletazos en ataque que costaba culminar, mientras su rival se dedicaba a realizar un juego sobrio a la búsqueda de más diferencia. Se notó durante la primera parte, la que a la postre se puede decir que acabaría dando el título al VRAC, que los azules son un conjunto armado, seguro, consistente. Vamos, que no había ganado la Copa de chiripa.

 

El control cayó de lado quesero definitivamente. Sempere se jugaba el tipo en demasiadas ocasiones, apenas sin resultado. Pedro se desesperaba en su zona. Los de Diego Merino estaban en pleno monólogo y les gustaba su papel. Al descanso se llegaba 21-3, con mucho decidido.

 

La segunda parte no fue más que una continuación de la primera, si bien El Salvador hizo un par de amagos de resurrección. Fruto de ello conseguiría maquillar el marcador hasta el definitivo 26-15, pero la realidad es que el VRAC siguió siendo dueño y señor de un encuentro que dejó encandilada a la grada, con más color y ánimo que nunca.

 

Las deciciones arbitrales, cuestionables según la grada, quizá terminaron de tocar a los blanquinegros, al mismo tiempo que los queseros, viéndose campeones, bajaron un poco el pistón del partido. Los de Juan Carlos Pérez trataton de poner la carne en el asador, se acercaron en el luminoso... pero era tarde.

 

El trencilla decretó el final del choque y el VRAC, por tercer año consecutivo, era campeón de liga. Toda una hazaña que, pese a dejar tocado a El Salvador, demuestra que si hay un deporte del que sí puede presumir Valladolid, ese es el rugby.

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