El Puente ‘no tan Colgante’ de Valladolid sopla 150 velas

El Puente Colgante de Valladolid cumplió este 20 de abril 150 años. FOTO ACTUAL Y EDICIÓN: A.MINGUEZA

La segunda pasarela más antigua de la ciudad, solo por detrás del Puente Mayor, fue inaugurado el 20 de abril de 1865.

Mientras muchos vallisoletanos tarareaban este lunes, 20 de abril, aquella famosa canción de Celtas Cortos que venía a rememorar tal fecha, otros se acordaban de un hito de la ciudad que también coincidía con este día. Hasta 75 metros de metal de lado a lado del río, todo un emblema de Valladolid y la forma más rápida para llegar, por ejemplo, de las Cortes de Castilla y León a la estación de buses. ¿No lo adivinan? Sí, este 20 de abril el afamado Puente Colgante ha redondeado su cifra a 150 años.

 

Y es que este veterano de Valladolid tuvo su inauguración como tal el 20 de abril de 1865, obra de los ingenieros Andrés Mendizábal, Carlos Campuzano, Antonio Borregón y Lucio del Valle. No fue fácil, por supuesto, y es que se puede decir que esta gigantesca estructura de hierro forjado tuvo un parto más bien complicado.

 

El proyecto arrancó en 1852, nada más y nada menos que trece años antes de la que terminaría siendo su inauguración oficial. ¿Por qué? En 1854 el Gobierno, al cargo de la idea, decidió paralizarlo por falta de presupuesto y de seguridad técnica. Mucho tiempo tuvo que pasar, más de diez primaveras, para que la abandonada pasarela tuviera una nueva oportunidad.

 

Proyecto inicial del Puente Colgante en 1852, que quedaría desechado. ARCHIVO MUNICIPAL

 

Fue entonces cuando Lucio del Valle se puso manos a la obra. El sistema bowstring –lo cual hace perder mucho sentido al ‘colgante’ de su nombre con el que se inició en 1852- sería el escogido para concluir el que podría considerarse el puzzle más largo de Valladolid, y eso que el traslado y montaje de las piezas que faltaban, desde Gran Bretaña, apenas duraron siete meses. Para el recuerdo queda aquella prueba de fiabilidad realizada el 11 de mayo de 1865 –sí, una vez ya se había inaugurado-, en el que el coloso aguantó algo más de 170 toneladas de peso, o lo que es lo mismo, 170.000 kilos.

 

Y desde entonces viendo pasar el tiempo, como la Puerta de Alcalá, con el honor de ser el segundo puente más longevo tan solo por detrás del Mayor. Aunque bien es cierto que el Colgante no ha sido un puente especialmente problemático en cuanto a reparaciones se refiere –la Junta reforzó de manera total la estructura en 1995 y el Ayuntamiento repintó de negro en 2009-, no será por situaciones pintorescas que ha tenido que vivir. La última conocida en abril de 2014, cuando un hombre amenazó con lanzarse desde su punto más alto, suceso que terminó con simple susto. Pero hay más.

 

Valga como aviso el cartel que se encontraban los vallisoletanos a comienzos del siglo XIX. ‘No pasar marcando el paso’. Más de uno se lo tomó en serio pensando que pudieran aflojarse los tornillos. En otra ocasión, hace ya unos años, un trabajador vio peligrar su vida mientras arreglaba uno de los focos del Puente al quedarse una mano atrapada. Desde luego, no será por historia para este Puente ‘no tan Colgante’ de Valladolid. Y los que le quedan.

 

Imagen del Puente Colgante en 1897. ARCHIVO MUNICIPAL