El Pucela termina de perder la fe en el ascenso directo en Girona (2-1)

Los de Rubi volvieron a realizar otro flojo partido fuera de casa para firmar la cuarta derrota consecutiva como visitante. Aday adelantó al Girona, De Melo empató de penalti y Eloi hizo el 2-1.

Ficha técnica:

 

Girona: Becerra; Cifu, Ramalho, Richy, Lejeune, Aday (Gerard Bordas, min.82); Pere Pons, Granell (Marc, min.89), Eloi; Felipe (Sebas Coris, min.68); y Mata.

 

Valladolid: Javi Varas; Peña, Samuel, Valiente (Jeffren, min. 79), Chica: Leao,Timor, Mójica, Hernan Pérez; De Melo (Roger Martí, min.65); y Pereira (Óscar, min.74).

 

Goles: 1-0, Aday (min. 10); 1-1, De Melo, de penalti (39’); 2-1, Eloi Amagat (73’)

 

Árbitro: Areces Franco (Comité Asturiano). Amonestó a los locales Lejeune, Ramalho y al visitante Marc Valiente.

 

Incidencias: 7.056 espectadores en Montilivi

De donde no hay no se puede rascar dice el refranero popular, frase que bien podría aplicarse a un Real Valladolid que sigue sin ganar y en caída libre después de hincar la rodilla (2-1) en Girona, toda vez que realizó otro flojo partido que pone en entredicho sus posibilidades de ascenso directo. Los de Rubi se quedan así a cinco puntos de los puestos de privilegio, a la espera de que puedan ser seis si el Sporting ante el Barcelona B en El Molinón.

 

Y eso que el partido empezó más bien parejo, después del órdago a grande del entrenador catalán. Rubi, en la vuelta a la que fue su casa, revolucionó el once dando entrada arriba a Tulio de Melo, titular por primera vez escoltado por Pereira, con la variante además de Samuel por Rueda en el centro de la zaga. Así las cosas, Rueda y Óscar pillaron banqueta. ¿Y el resultado? Pésimo.

 

Comenzó el Pucela con una presión que podría haber sido buena de no ser porque el hueco entre líneas era demasiado ostensible, dejando espacio a jugadores como Richy, Sanchón o Aday. Fue precisamente este último el que dejaría en evidencia a la defensa blanquivioleta –más concretamente a Chica- para hacer el 1-0 cuando la cosa apenas acababa de empezar.

 

A partir de ahí el Valladolid terminó de convertirse en un equipo sin alma. Hay mimbres, o al menos eso parece, pero estos no terminan de entrelazar en ningún momento, detalle que se nota sobre el césped. Mojica y Hernán Pérez, a los que se intuyen cosas, corrían como pollo sin cabeza. Pereira ha terminado de perder el poco peso que en algún momento tuvo en este equipo. El centro del campo, inexistente. Y Rubi, sin saber qué hacer para solucionarlo.

 

Probablemente ese sea el problema de este Pucela. Cuando las cosas no carburan con la idea inicial, no hay alternativa. No hay plan B. Y por desgracia, desde hace varias jornadas que el desastre es patente. Ni siquiera un golpe de suerte en forma de penalti antes del descanso, transformado por un Túlio de Melio que estrenó titularidad con gol, sirvió para rehacerse ante un Girona que puede presumir de fe, la misma que le falta a este Valladolid.

 

La fe, esa palabra que la Real Academia Española define como la creencia en algo que no se puede ver. Hace ya muchas semanas que los jugadores parecieron perder esta idea de Rubi, que ahora se encuentra con una bomba entre las manos y más en entredicho que nunca, mientras su ex equipo se dedicaba a darle un baño táctico y de pizarra, en muchas ocasiones a balón parado.

 

Y cuando las sensaciones son malas, lo normal es que termine materializándose, claro. El golazo de Eloi tras un córner solo vino a confirmar que el Pucela necesita un cambio de aires si no quiere que las cosas vayan a peor, toda vez que al menos el play off sí debería estar garantizado. Porque esa es la pregunta que debería hacerse el Valladolid. ¿Sigue siendo el ascenso directo el objetivo de esta temporada?