El Pucela supera al Alavés en los penaltis para alzarse con el Ciudad de Valladolid

El Real Valladolid posa con el trofeo

El conjunto vitoriano se adelantó en el marcador, pero un gol de Igor Lichnovsky empató un trofeo que se decidió desde los once metros.

El Real Valladolid sigue probando cosas. Era el último test de pretemporada y ante un Primera, como el Alavés, aunque bien es cierto que recién ascendido. Pero quizá sea lo más parecido de la máxima categoría al fútbol de Segunda. La tanda de penaltis decidió el ganador del XLIII Trofeo Ciudad de Valladolid y el Pucela dejó el título en las vitrinas de Zorrilla. Pero para ello tuvo que, primero, igualar el gol de Toquero y, después, ser más efectico que su rival.

 

No se encontró nada cómodo el Real Valladolid en la primera mitad. Salió con ganas, pero se vio noqueado por un Alavés muy rocoso. Las internadas por las bandas no resultaron efectivas, ya que solo en una ocasión tuvo que emplearse a fondo Pacheco para cazar un peligroso centro de Mata.

 

Becerra también intervino para atajar un disparo de Edgar, pero pocos minutos después de esa acción encajó el 0-1. Toquero remató de cabeza al primer palo un centro desde la derecha y el cancerbero no acertó a sacar el balón, que le golpeó en el pecho y terminó entrando en la meta local.

 

El Pucela continuó intentándolo, aunque sin éxito. Le costó mucho encontrar huecos cuando entraba en el campo rival y solo Mata estuvo cerca del gol. El delantero se quedó sin ángulo y, finalmente, su disparo se marchó fuera de la portería visitante. Pese a la falta de efectividad en los últimos metros, Álex López dejó muy buen sabor entre los aficionados blanquivioletas.

 

Jose fue uno de los que entró en el descanso, por Zambrano, y no tardó en probar. Al poco de comenzar la segunda mitad sacó un derechazo que se marchó cerca del poste izquierdo de Pacheco. Y es que el Real Valladolid demostró que volvió a salir enchufado. Álex López tiró de calidad para, en una falta, poner un balón en la cabeza de Igor Lichnocsky, que coordinó a la perfección el testarazo a la red.

 

Jugar en Zorrilla fue un punto a favor de un Pucela que era recompensado con el aliento de la grada en cada intento en ataque. Paco Herrera siguió probando cosas. Jose pasó a ser la máxima referencia en ataque y de sus botas nacieron las ocasiones más peligrosas. Pero el conjunto blanquivioleta no podía descuidarse en defensa. Un atento Pau, que ocupó en el descanso el sitio de Becerra, evitó el gol visitante. Sobre todo en la más clara para el Alavés, en la que Rafa no alcanzó a despejar un balón aéreo que cazó Sobrino y el cancerbero local tuvo que emplearse a fondo.

 

Los últimos intentos por ambos bandos no acabaron con la pelotita dentro, por lo que el trofeo acabó decidiéndose en la tanda de penaltis. Álex López, Sergio Marcos y Juan Villar anotaron sus lanzamientos por parte local; de igual manera que por la visitante lo hicieron Manu Barreiro y Raúl García. Mientras, Luismi y Álex Pérez erraron los suyos. En cuanto al Alavés, el palo, Pau Torres y la grada otorgaron al Real Valladolid el título.

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