El Pucela se destapa por las bandas

Johan Mojica y Zakarya Bergdich, durante un partido con el Real Valladolid. LFP

Bergdich ya ha realizado la campaña más goleadora de su carrera, Mojica se ha asentado en el once titular y juntos han dado un nuevo aire al juego del Pucela.

Dos zurdos y un mismo destino, que no es otro que el once de Joan Francesc Ferrer, alias Rubi. Zakarya Bergdich y Johan Mojica se dieron la mano como titulares por primera vez ante el Numancia en Los Pajaritos, hace ya tres jornadas, y quizá podría calificarse como una de las mejores probaturas del entrenador hasta ahora con el Real Valladolid. A fin de cuentas, los resultados saltan a la vista.

 

Desde aquel experimento de Rubi, la realidad es que el Pucela ha cosechado dos victorias y un empate, tres partidos en los que colombiano y marroquí han partido siempre de inicio en los esquemas del técnico. Una situación de la que finalmente ha terminado de beneficiarse el equipo.

 

Y es que no hay más que mirar resultados. 0-1 en el choque contra los sorianos, 0-0 frente a la Ponferradina y el ya sabido 3-4 en casa del Albacete. Siete puntos de nueve, además de cinco goles a favor y tres en contra que han llegado en parte de la mano de la nueva dupla inventada por el entrenador del Real Valladolid.

 

Pero no solo es cuestión de números. Más allá de las cifras que pueda aportar esta tesitura, la realidad es que el juego del equipo parece haber dado un salto de nivel y calidad más que aceptable, al menos por momentos. La lesión de Roger obligó al catalán a poner las ruedecillas del cerebro a dar vueltas, y la dupla ha servido para dar más profundidad y mordiente al Pucela por los costados.

 

Ahí también apoyan las estadísticas. Como venía avisando durante la pretemporada, Bergdich ya ha completado el año más goleador de su carrera con cuatro dianas en solo diez jornadas de Liga. De hecho, el lateral zurdo solo había hecho otro tanto en competición doméstica, con el Lens en la 2012/2013.

 

Por su parte, Mojica ha terminado de asentarse en el once, como bien demuestran estas tres últimas titularidades. Su último baile tras el gol ante el Albacete no fue casualidad, más bien la expresión de una alegría contenida por poder mantener una regularidad con la que no ha contado desde su llegada a España.

 

Además, otro buen motivo de satisfacción para Rubi es precisamente uno de los que podría intuirse como un dolor de cabeza. “Los mediapuntas están ayudando mucho en la labor defensiva, ahí les pongo a todos un diez”, decía el entrenador. Ya solo falta que el Pucela aprenda a mantener esa regularidad de juego necesaria para poder asentarse en la zona alta de la tabla, algo en lo que debería tener protagonismo una dupla que, lejos de separarse, promete dar muchas alegrías a la grada de Zorrilla.

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