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Cartel definitivo iberian file

El Pucela se deshace del Alavés y vuelve a los puestos de ascenso directo

Los pucelanos celebran el 2-0. A.MINGUEZA
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Dos goles de Álvaro Rubio y Mojica fueron suficientes para llevarse los tres puntos ante el conjunto vasco y dejar en la cuneta de la clasificación al Sporting, que empató ante el Sabadell.

Ficha técnica:

 

2 - Real Valladolid: Javi Varas; Chica, Rueda, Valiente, Peña; Álvaro Rubio, Timor, Mojica, Oscar (Óscar Díaz, min.76), Jeffren (Omar, min.70), Jonathan Pereira (Sastre, min.66).

 

0 - Alavés: Manu Fernández; Galán, Einar, Laguardia, Raúl García; Toribio, Manu García (Juanma, min.79), Sangalli, Tejera (Toti, min.55); Juli y Despotovic (Manu Barreiro, min.70).

 

Goles: 1-0 min.18, Álvaro Rubio. 2-0 min.74, Mojica.

 

Árbitro: Lesma López (Comité madrileño). Mostró tarjeta amarilla a los locales Timor (min.36) y Rueda (min.55) y a los visitantes Galán (min.29) y Einar (min.80).

 

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima jornada de la Liga Adelante disputado en el estadio José Zorrilla ante 9.107 espectadores. Los misioneros René González y José Luis Garayoa hicieron el saque de honor del partido como homenaje a todas las personas que trabajan en África y en otras zonas desfavorecidas ayudando a los más necesitados.

El Real Valladolid continúa con su progresión en la tabla y firmó otra victoria más tras imponerse por 2-0 al Alavés con goles de Álvaro Rubio y Mojica, cada uno en una mitad, para situarse segundo en la tabla y adelantar al Sporting, que empató ante el Sabadell. Los de Rubi confirmaron sensaciones de buen juego y demostró que lo visto ante Barcelona B y Zaragoza no fue un espejismo.

 

Eso sí, el partido comenzó con sorpresa por parte de Rubi. Bien sabe el entrenador catalán y le gusta hacer ver a sus jugadores que todos son imprescindibles, que la plantilla es importante en su totalidad, y volvió a dar una vuelta de tuerca al sistema. Del 4-3-3 empleado ante Barcelona B y Zaragoza y que tan buenos resultados había dado, se volvió al 4-2-3-1 con un debutante Jonathan Pereira en punta, quien por cierto terminaría firmando un encuentro más que aceptable.

 

Tras el pitido inicial de Lesma López, poco tardaron los blanquivioletas en hacerse con el control del encuentro. Los entrenados por un viejo conocido de la afición como es Alberto López no cuentan con grandes jugadores en sus filas, pero sí con una garra interesante que hace que se dejen la piel en el campo. Quizá suficiente para terminar de salvar la categoría a final de temporada, pero no para poner en peligro a un Valladolid que está de dulce.

 

Tan de dulce, que la primera que tuvo fue para adentro. Mojica volvió a bailar en su banda para deshacerse de su par y dejarle el balón a Álvaro Rubio que, absolutamente solo, machacó sin piedad a Manu Fernández que solo pudo ver cómo entraba el obús raso. Era el minuto 17 y el Pucela ya parecía tener todo bajo control.

 

A partir de ahí, los locales se sintieron todavía más cómodos sobre el campo. Jeffren pudo hacer el 2-0 pero marró un mano a mano y dejó patente que el Alavés era un pelele en manos del Valladolid. Lesma López no vio un penalti al filo del descanso sobre Óscar González que hubiera significado el 2-0, pero al menos se confirmaban las buenas sensaciones, incluso con el plan inicial del 4-2-3-1 al que regresó Rubi.

 

Queda claro que, por fin, el conjunto blanquivioleta parece haber dado con la tecla. Qué más da si con una formación o con otra, los jugadores se muestran cómodos sobre el campo. Óscar, si bien no firmó su mejor actuación, parece volver a ser el que era. Álvaro Rubio, gol aparte, continúa dando lecciones de fútbol a sus 35 años. Y Mojica, ¡ay, Mojica! El colombiano es una de las revelaciones del Pucela de esta temporada, de lejos.

 

La cuestión es que la segunda mitad comenzó como la primera, con dominio blanquivioleta, pero habría una acción que marcaría el partido. Todavía con el 1-0 en el marcador, una falta colgada al área del Valladolid fue remachada directa al larguero por Despotovic y Lesma López pareció devolver el favor del penalti al no sancionar una zancadilla a Laguardia, presto a batir a Varas tras recoger el rechace. A partir de ahí se acabaría el Alavés.

 

Rubi, visto que su equipo comenzaba a sufrir, decidió dar entrada a Sastre para compensar en el centro del campo, con un particular regreso al 4-3-3 sobre la marcha. Resultado; en menos de diez minutos llegó el 2-0 obra de Mojica, que solo tuvo que batir a Manu Fernández tras quedarse solo después de un pase genial.

 

¿Conclusiones? El Valladolid tiene repertorio, tanto de jugadores como de variaciones tácticas. La pelotita, que tanto costó en su día que entrara, parece que se transforma en goles. Once goles a favor en los tres últimos partidos, cero encajados. Y tranquilidad, mucha tranquilidad, después de un bache ya bien superado. Y es que el hecho de estar en puestos de ascenso directo es un plus, claro.