El Pucela se deja pisotear en el Bernabéu (4-0)

Los de Juan Ignacio Martínez hincaron la rodilla en el Bernabéu merced de un hattrick de Gareth Bale y un gol de Benzemá, y podrían acabar en descenso por primera vez esta temporada.

FICHA TÉCNICA.

 

RESULTADO: REAL MADRD, 4 - VALLADOLID, 0. (2-0, al descanso).

 

ALINEACIONES:

 

REAL MADRID: Diego López; Carvajal, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo; Xabi Alonso, Modric, Isco; Bale, Di María (Jesé, min.74) y Benzema (Morata, min.74).

 

REAL VALLADOLID: Mariño; Alcatraz, Rueda, Marc Valiente, Peña; Sastre (Osorio, min.85), Álvaro Rubio, Rossi; Larsson (Omar Ramos, min.46), Bergdich y Javi Guerra (Manucho, min.73).

 

GOLES:

 

1 - 0, min.33, Bale.

 

2 - 0, min.36, Benzemá.

 

3 - 0, min.64, Bale.

 

4 - 0, min.89, Bale.

 

ÁRBITRO: Pérez Montero (Colegio Andaluz). Amonestó a Pepe (min.70) por parte del Real Madrid y a Lluis Sastre (min.81) por parte del Valladolid.

 

INCIDENCIAS: El campeón del mundo de ajedrez, Magnus Carlsen, realizó el saque de honor del partido.

Decía JIM este jueves que al Bernabéu, para intentar sacar algo, había que ir con desparpajo. Pues bien, si algo le faltó al Pucela este sábado en el coliseo madridista fue precisamente eso, desparpajo, y por qué no decirlo, también algo de actitud. El Valladolid pasó con más pena que gloria por Madrid y acabó goleado gracias a tres goles de un galáctico Bale y un gol de Benzemá. Para más inri, el equipo podría caer por vez primera a los puestos rojos de la tabla, en función del Rayo Vallecano – Betis de este domingo.

 

Lo más preocupante no fue el resultado, que obviamente también, sino ver a la plantilla del Pucela muchas veces con poca disposición, dando por hecho la derrota e incluso el abultado resultado. No hay mejor demostración que el gol que cerraba la goleada en el minuto 88, cuando los dos equipos llevaban ya un rato pasándose la pelota como en el patio del colegio. Marcelo centró y Bale, con tres personas de blanquivioleta alrededor, solo tuvo que empujarla sin oposición.

 

El guion, que parecían tener absolutamente claro locales y visitantes, se siguió a rajatabla desde el primer momento, aunque curiosamente el debut goleador tardó en llegar. JIM volvió a salir con el trivote, una vez recuperado Rossi, y las constantes acometidas de Di María, Benzemá y Bale, protagonista ante la ausencia de Cristiano, eran una realidad.

 

Ahí estuvo algo serio el Valladolid y fallón el Madrid. Tocaban y tocaban los blancos a la búsqueda de huecos y los iba encontrando, pero el premio no llegaba. Se olía ya el resultado gafas al descanso, con el Pucela cerrado atrás –Diego López no podía tener menos trabajo-, hasta que apareció Gareth Bale. La puso Marcelo genial, metió la manopla Mariño y el hombre de los cien millones apenas tuvo que meter la cabeza para abrir el marcador en el 33.

 

No era lo peor. Solo dos minutos después, el propio Bale ponía otro centro de oro y Benzemá ponía tierra de por medio. En un visto y no visto, el Valladolid se iba al descanso con una losa muy pesada de levantar.

 

El segundo round fue otro cantar, en parte porque el Madrid bajó el pistón y en parte porque los visitantes estiraron líneas, conscientes de que el resultado no valía. Hay quien dice que la suerte se busca, y quedó patente que el Pucela quizá no estaba haciendo lo suficiente para encontrarla por la nombrada falta de garra y testiculina.

 

La cuestión es que cuando parecía que los blanquivioleta podían meter algo de miedo con alguna ocasión perdida, volvió a aparecer Bale para cerrar el partido. Marcelo puso el millonésimo centro, Rueda despejó como nunca debe despejar un central, al punto de penalti, y ahí estaba el ex del Tottenham para cerrar el encuentro. Era el minuto 64.

 

El resto del partido bien podían habérselo ahorrado el árbitro y los dos equipos. Lo previsible se había hecho realidad, aunque quedaba demasiado tiempo por delante, el suficiente para que JIM demostrara que en estas situaciones parece tener pocas alternativas. Bale decidió que quería llevarse el balón casi en el añadido e hizo el cuarto.

 

De esta manera, el Pucela queda pendiente del resultado del choque entre Rayo y Betis que, de acabar en empate o victoria vallecana, supondría que los blanquivioletas dieran con sus huesos por primera vez esta temporada en los puestos de descenso. En todo caso es obvio que este era un partido fuera de la liga del Valladolid, al contrario que el de dentro de dos semanas ante el Celta, con Copa por medio. Ahí sí que solo vale ganar.

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