El Pucela sale vivo del Ciutat de Valencia (1-1)

El equipo blanquivioleta consiguió un empate de oro en un partido condicionado por el penalti –que detuvo Mariño- y expulsión de Bergdich en el 43. Babá Diawara adelantó al Levante en el 35 y Guerra empató dos minutos después.

FICHA TÉCNICA.

 

RESULTADO: LEVANTE, 1 - VALLADOLID, 1 (1-1 al descanso).

 

EQUIPOS.

 

LEVANTE: Keylor Navas; Lell, Navarro, Vyntra, Juanfran; Pinto, Diop, Xumetra (Pedro Ríos, min.68), Ivanschitz (Barral, min.55), Rubén García y Babá (Nong, min.74).

 

VALLADOLID: Mariño; Rukavina, Peña, Rueda, Bergdich; Sastre, Baraja, Ebert, Omar (Valdet Rama, min.58); Osorio (Rossi, min.57) y Javi Guerra (Manucho, min.72).

 

GOLES:

 

1-0, min.35: Babá.

 

1-1, min.42: Javi Guerra.

 

ÁRBITRO: Hernández Hernández (Com. Las Palmas). Amonestó a Rubén García (min.21) y Diop (min.85) por parte del Levante. Y a Javi Guerra (min.22), Ebert (min.46), Rama (min.82) y Baraja (min.90+1) por parte del Valladolid. Expulsó a Bergdich (min.45) con roja directa por parte del Valladolid.

El Real Valladolid escapó vivo de la trampa que entre el Levante y el árbitro Hernández Hernández pusieron al Valladolid en el Ciutat de Valencia, merced de un 1-1 en el que el penalti y la roja que mostró el trencilla a Bergdich al borde del descanso terminaron con un acoso y derribo de los granotas en la segunda parte. Mariño detuvo la pena máxima y dejó igual un marcador que habían instaurado entre Babá y Guerra, un contador que no se movería en toda la segunda parte.

 

Lo cierto es que el penalti y expulsión deja espacio a la duda, tan cierto como que dicha acción condicionó el resto del partido. Justo cuando el choque se mostraba más igualado, una pájara del Pucela permitió que Babá adelantara a los de Caparrós, fallo que solventó Guerra enseguida con un gol de 9 puro en dos minutos.

 

Y eso que la primera parte empezó muy pareja. Se notaba que los dos equipos llegaban con necesidad de puntuar para alejarse del descenso y salieron a morder. Fue el Pucela el que se hizo antes con la manija del partido, si bien la ausencia de Óscar, que también se perderá el envite contra el Málaga del viernes, le dejaba cojo para dar el último pase y rematar la faena.

 

El Levante, superada la empanada inicial, comenzó con lo suyo. Rubén y Xumetra se mostraban incisivos por sus respectivas bandas y a punto estuvo el extremo zurdo de estrenar el marcador a los 25 minutos en un mano a mano que detuvo un Mariño que se hace grande por partidos.

 

Llegó entonces el tanto granota. En una jugada desafortunada en la que Rukavina perdió la posición, Juanfran aprovechó la autopista para poner un centro que despejó Bergdich, rebotó en Peña y quedó franco para que Babá solo tuviera que ajusticiar a Mariño. Pronto se encargaría Guerra de igualar la contienda, apenas dos minutos después, cuando Ebert puso un centro, lo controló, se revolvió en el área y lo clavó lejos del alcance de Keylor.

 

En un final de la primera parte frenético, llegó el punto clave del encuentro. En otra escapada más de Juanfran, el lateral puso su millonésimo centro raso. En la pelea entre Bergdich y Xumetra, cuando parecía que no llegaba ninguno de los dos, salió perdiendo el defensor. Cayeron los dos al suelo y Hernández Hernández interpretó penalti. Y roja. El Pucela se quedaba con diez.

 

Apareció entonces Mariño para salvar a su equipo. El cancerbero agrandó más su figura en Valladolid deteniendo la pena máxima a Ivanschitz, que si bien lo lanzó de manera genial, más brillante estuvo el portero. Así se llegó al descanso, con un empate y la sensación de que el Levante tenía muchas más papeletas que el equipo de JIM para llevarse los tres puntos.

 

Pero el que perdona lo acaba pagando. Los granotas perdonaron con el penalti, también lo hicieron en la segunda parte. Fue un quiero y no puedo del Levante que ni por medio del propio Rubén, ni de Babá, ni de Ivanschitz fue capaz de encontrar la tecla que diera con el segundo gol. El acoso y derribo no era suficiente, mientras el Valladolid aguantaba como gato panza arriba.

 

Ni siquiera el carrusel de cambios, tanto de JIM como de Caparrós, cambiaron algo del partido. A pesar de la mayor posesión de los locales el Pucela no terminaba de sufrir e incluso estuvo a punto de dar algún susto a la contra.

 

El final del choque tuvo emoción, más por la posibilidad de obrar el milagroso gol en los instantes postreros que por sensación de auténtico peligro levantino. Al final, reparto de puntos.