El Pucela lo hace fácil y estará en la siguiente ronda de Copa (2-0)

BORIS GARCÍA
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Los de Rubi tuvieron controlada en todo momento la eliminatoria ante el Girona en un partido en el que jugaron hasta cinco canteranos. Guille Andrés y Samuel hicieron los goles.

Ficha Técnica:

 

2 - Real Valladolid: Dani, Carmona, Herrero, Samuel, Peña; Omar, Rubio (Anuar, min. 77), Sastre, Hernández, Dani Vega (Mojica, min. 54) y Guille (Óscar Díaz, min. 70).

 

0 - Girona: Palatsi, Sebas (Ramalho, min. 74), David García, Iñiguez, Carles Mas (Granell (min. 81), Bigas; Cristian Gómez, Pere Pons, Jandro; Aday (Bordas, min. 45) y Cristian Alfonso.

 

Gol: 1-0: Min. 57, Guille Andrés. 2-0: Min. 80, Samuel.

 

Árbitro: Munuera Montero (colegio andaluz). Sin amonestados.

 

Incidencias: Estadio Zorrilla. 6.400 espectadores.

En el fútbol muy a menudo la clave está en ser práctico. Así lo hizo este miércoles el Real Valladolid, que doblegó al Girona en Zorrilla por 2-0 y estará en dieciseisavos de Copa del Rey, donde se enfrentará a un equipo de Primera División. Un partido en el que los de Rubi se recrearon y gustaron sin excesivas florituras al público, con la participación de hasta cinco canteranos para que, de hecho, Guille Andrés hiciera el primero y Samuel sentenciara, ambos a la salida de sendos córners.

 

La primera mitad comenzó con claro dominio del Real Valladolid, una tónica que se mantendría, ante un Girona inocente, cándido en ataque y endeble en defensa. Pese a la inexperiencia que podía acumular arriba Rubi, que dio entrada a Dani Vega –de lo mejorcito del Pucela-, Jorge Hernández y Guille Andrés, el blanquivioleta tardó poco en teñir el campo y las ocasiones comenzaron a llegar, si bien en ninguna hubo acierto al principio.

 

En un partido clásico de Copa del Rey, con un ambiente distendido tanto en el césped como en las gradas, donde ni siquiera se alcanzaron los 7.000 espectadores, al menos sí se pudieron ver varios detalles interesantes que buscó el entrenador local.

 

El primero de ellos, el juego por bandas. Omar ofreció alternativas constantes por la derecha, pero su empeño en buscar siempre su pierna buena le perdía. El segundo, el orden que demostró el once albivioleta, pese a no haber tenido más experiencia jugando juntos que la adquirida en los entrenamientos. Algo importante dado el papel que podrían jugar los del Promesas en este tramo de campeonato.

 

Y en tercer y último lugar, la pelea por el puesto de central que se disputarán entre Chus Herrero y Samuel en ausencia de Marc Valiente, después de que este mismo miércoles se confirmara su baja de al menos cuatro o cinco semanas. Lo cierto es que Herrero mostró más contundencia y efectividad, pero no se quedó muy atrás el otro, que además acabaría haciendo diana. Difícil decisión la de Rubi.

 

¿Y el partido? Pues más de lo mismo que se pudo ver al comienzo. Dani Vega percutía, pero Guille Andrés no daba con la tecla. Sastre y Álvaro Rubio se mostraban como una pareja sólida en el centro del campo, de manera que Jandro las pasaba canutas para filtrar balones a la zona de ataque gerundense, que formaba con un 4-3-1-2 algo inconexo entre sí. Para la desgracia de Zorrilla, el resultado de goles marcados al descanso fue el mismo para los dos equipos al descanso.

 

La segunda mitad cambió el escenario. Guille Andrés afinó la escopeta y en un córner confirmó la superioridad blanquivioleta para hacer el 1-0. A partir de ahí se acabó todo, pues los de Machín no estaban muy por la labor de remontar absolutamente nada.  Lo mejor de todo fue ver que el Valladolid mantenía el control en todo momento y mostraba tranquilidad, siempre al toque. ¿Para Liga lo mismo? Rubi diría después del partido que no es tan fácil.

 

Quizá se trate de un encuentro de Copa, pero al fin la grada está empezando a ver una máquina engrasada y que empieza a marchar más que a trompicones. Por no hablar de la actitud de algunos jugadores, que seguían corriendo como si hubiera que remontar. No fue así, claro. De hecho, el 2-0 de Samuel, en otro córner en el que Palatsí erró en el despeje, solo confirmó la superioridad del Pucela.

 

Así las cosas, el Real Valladolid estará en el próximo bombo en el que necesariamente tendrá que tocar un Primera. Pero esa será otra historia. El sábado ya espera la Liga, y la Ponferradina.