El Pucela araña un punto ante un ordenado Alcorcón

El Real Valladolid, que no pudo dar su mejor versión ofensiva en Santo Domingo, empató ante la U.D. Alcorcón sin goles. 

El Real Valladolid sumó un nuevo punto y una nueva jornada sin perder tras empatar este sábado en el Estadio de Santo Domingo de Alcorcón, donde ni alfareros ni vallisoletanos tuvieron su mejor día. En un partido trabado, de mucha lucha y poco juego, el Alcorcón y el Pucela firmaron unas tablas muy justas.

 

Al Pucela le costó mucho adaptarse al fútbol intenso que propone el Alcorcón y el fútbol preciso, rápido y vertical que exhibió ante el Córdoba no apareció. Santo Domingo no es un campo para florituras. Lo intentó, sobre todo en la primera mitad, pero el Real Valladolid no pudo hacerse con el centro del campo en la batalla ni sacar el balón jugado y el resultado fue que sus combinaciones raramente pasaban de tres pases seguidos.

 

En el capítulo de méritos, el Pucela se ganó una buena nota en defensa, hasta el punto de que en pocos partidos ha tenido Kepa tan poco trabajo. El Real Valladolid estuvo aplicado en las marcas y no se complicó tampoco la vida. El Alcorcón encomendó casi todo su potencial ofensivo al juego parado y a los centros al área, pero la zaga blanquivioleta estuvo expeditiva.

 

En la primera media hora de la segunda parte, el Alcorcón empujó mucho y sumó méritos para que llegara su tanto, pero la realidad es que tampoco estuvo fino en la finalización y el empate fue justo.

 

En los últimos minutos, el Real Valladolid, con nueva delantera –Rennella y Roger entraron por Del Moral y Rodri, respectivamente- y el oxígeno en la medular que aportó Borja, que entró por Tiba, durmió el partido e incluso buscó un gol intentando repetir el final de Palma de Mallorca, pero solo encontró un cabezazo de Roger que no encontró la portería.

 

Tras un empate en un campo complicado, al Pucela le toca ahora “hacer bueno el punto” el próximo sábado (Zorrilla, 18 horas) ante la S.D. Ponferradina, en partido en que no estará Juan Villar, que vio su quinta amarilla en Santo Domingo.