El Pregón de las Siete Palabras llama a los fieles y abre el Viernes Santo en Valladolid

El Pregón del Viernes Santo es ya un clásico de la Semana Santa de Valladolid. JUAN POSTIGO

El Pregonero recogió el manuscrito de manera puntual a primera hora en el Arzobispado para que este fuera leído en hasta catorce puntos de toda la ciudad antes del Sermón.

Pese a que el cielo estaba encapotado y amenazaba, no hubo lluvia. Y menos, porque como para darse un paseo a primera hora de un Viernes Santo por todo Valladolid, pergamino en mano, para seguir una tradición que ya es antológica en la ciudad. Así, fue el cardenal arzobispo, Ricardo Blázquez, el encargado de entregar puntual el documento al pregonero de las Siete Palabras, encargado como su nombre bien indica de llamar a los fieles para lo que tendría lugar a mediodía en la Plaza Mayor.

 

Pero eso estaba demasiado adelante todavía, y quedaba un trabajo por hacer. El séquito al completo, caballos incluidos y el pregonero fray Luis Miguel García Palacios, dominico subprior del convento palentino de San Pablo, tenían una buena nueva que dar. Y así fue.

 

La Plaza de San Miguel, la de la Trinidad, la Iglesia de San Pablo, el Museo Nacional de Escultura, el Hospital Clínico o el Teatro Calderón fueron solo las primeras paradas de una procesión que va ganando fieles Semana Santa tras Semana Santa en Valladolid. Un llamado para todos aquellos que quisieran acudir al acto en la plaza central de la ciudad.

 

La Catedral, la Iglesia del Salvador, la de la Inmaculado Concepción, la Plaza de Colón, la Academia de Caballería, la Iglesia de Santiago y, por último, la propia Plaza Mayor fueron los últimos testigos de la lectura del escrito. Todo estaba a punto para que comenzara el Sermón y el séquito había cumplido con su propósito.