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El PP de Valladolid, ante el 'marrón' del futuro político de León de la Riva

Javier León de la Riva, en una comparecencia ante sus concejales cuando fue condenado en primera instancia. A. MINGUEZA

Confirmada su condena, el ex alcalde siente que ha llegado el momento de volver a la arena pública y las listas para las elecciones generales son el primer objetivo. Pero el partido debate la idoneidad de llevar en sus filas a un condenado. 

El caso es que Javier León de la Riva tiene ganas de política. Vamos, que quiere volver a un escenario donde se siente como un gladiador a pesar del tremedo varapalo recibido este jueves con la ratificación de una condena que le inhabilita para ejercer durante trece meses como alcalde o concejal. Y precisamente este matiz que reduce el castigo al ámbito municipal lo ha transformado en un argumento para postularse en la siguiente cita electoral, ahora que estamos en tiempos de listas y devaneos para ver quién entra o sale.

 

En el PP de Valladolid, tanto el partido como la facción del grupo municipal, hay de todo. Es como una botica revuelta donde se acumulan sensaciones y opiniones. Lo más generalizado, la ausencia de autocrítica por parte de León de la Riva, aferrado a los mismos argumentos que exhibió hace meses cuando fue condenado en primera instancia. Da la impresión de no haber entendido bien los mensajes; de las urnas primero y el juzgado después. No es cuestión de valorar la calidad de la condena ni el delito como tal. Es una desobediencia ratificada de manera firme por la Audiencia Provincial sellando un epílogo político a la trayectoria municipal de un alcalde ganador, pero incomprensible al quererse aferrar a algo que no sea la historia. Esa historia que le colocará en el plano que merecen sus veinte años de trabajo para Valladolid en una época fundamental, recogiendo el testigo de otro político que también forma parte de la memoria histórica de la ciudad: Tomás Rodríguez Bolaños.

 

Javier León debutaría en la política nacional pero el PP debe asumir si luce presentar a una persona de su edad y, sobre todo, a un político condenado

 

León de la Riva quiso que le arroparan en la rueda de prensa que ofreció el mismo jueves por la tarde, cuando ya se había hecho público el fallo de la Audiencia. Pretendió hacerse una fotografía en plan photo-call con los suyos, pero no había unanimidad. Era un momento delicado, cuya escenificación podría significar muchas cosas. No estuvieron Jesús Julio Carnero, presidente de la Diputación pero en este caso Secretario Provincial del partido. Tampoco Cristina Vidal, la concejala de Urbanismo protagonista de este caso que ahora está asentada en Madrid. Ni más gente que le ha venido acompañando en los últimos años. Tan solo el presidente provincial, Ramiro Ruiz Medrano, que se limitó a presentarle y a realizar unas tímidas declaraciones sobre las primeras alusiones al futuro político del ex alcalde.

 

Y ese es el cascabel del gato. Un marrón en toda regla que debe resolver el PP de Valladolid en plena fase de análisis y estudio para la confección de las listas al Congreso y el Senado. Y las voces, calladas o más tímidas pero reconocibles, dicen que no conjuga bien la renovación que supondrá llevar como número uno al Congreso a la ministra Isabel García Tejerina, con la teórica presencia de Javier León en la lista del Senado donde, por cierto, la votación es directa y se marca expresamente la elección del candidato.

 

 

Es evidente que el PP de Valladolid necesita hacer cambios. Debe hacer cambios. Sus tres diputados (Tomás Burgos, Miguel Ángel Cortés y Arenales Serrano) acumulan legislatura tras legislatura como también ocurre en el Senado con Alberto Gutiérrez, Santiago López y Ana Torme, quien ya ha anunciado su marcha. Javier León debutaría en la política nacional, eso es cierto, pero el partido debe asumir si luce presentar a una persona de su edad y, sobre todo, a un político condenado. Podría ser que fuera nombrado senador autonómico, pero el debate interno está más inclinado hacia el no que hacia el sí. 

 

Ahí está el marrón de un partido castigado en los últimos meses y que no supo medir los tiempos que se le venían encima con el juicio a su candidato a la Alcaldía en plena campaña electoral. Nadie supo ver en su momento la acumulación de fechas, la posibilidad de una condena y la opinión de la calle que rebajó sus previsiones para dejarles tiritando con 12 concejales y en la oposición municipal. Por cierto, esto también merece un capítulo aparte.

 

 

 

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