El Plan Social de Lactalis a Lauki ofrece nuevas alternativas a los 85 trabajadores

El cierre de Lauki se retrasó hasta el próximo mes de octubre. JORGE IGLESIAS

A pesar de que estos siguen prefiriendo la producción en Valladolid tal y como hasta ahora, lo cierto es que el Plan Social da un colchón de tranquilidad en forma de recolocaciones y medidas ventajosas.

La noticia de que Lactalis retrasaba el posible cierre de la fábrica de Lauki para buscar una posible venta caía en la madrugada del sábado como agua de mayo en Valladolid. Y es que tras dos meses de negociaciones, dimes y diretes, parecía que los 85 trabajadores por fin encontraban un pequeño cobijo en lo que tan solo habían sido hasta ahora malas noticias y preocupaciones. Así, la clausura se retrasa hasta octubre, nada menos que cuatro meses de prórroga en los que podría encontrarse un nuevo comprador. Pero no solo eso sacaron los trabajadores.

 

En las negociaciones que alcanzaron altas horas de madrugada en la noche del viernes al sábado también se acordó un Plan Social por si no se llegara a buen puerto después de todos estos meses. Y bien hay que decir que no plantea malas alternativas, si bien las 85 personas que trabajan en la fábrica vallisoletana siguen plantadas en torno a la idea de mantener la actividad tal y como se desarrolla hasta ahora.

 

¿En todo caso, qué condiciones tiene este Plan? Pues para empezar, la recolocación en diferentes factorías que Lactalis tiene en España como son Lérida, Guadalajara, Lugo o Granada con contrato en vigor. Además, esta se haría cargo de todos los gastos del traslado como podrían ser la mudanza, el desplazamiento hasta el nuevo lugar de trabajo y el alquiler hasta que las 85 familias –si es que aceptasen todas- se hubieran hecho a su nueva situación.

 

Es más, si en el periodo de un año aquellos que se hubieran trasladado deciden que su nueva aventura no les convence, el trabajador en cuestión podría renunciar manteniendo intacto su derecho a la indemnización correspondiente.

 

Y luego está la tercera vía. Para quienes no se planteasen en ningún momento el moverse de Valladolid y renunciaran desde el primer momento a su puesto de trabajo, tocaría una indemnización de 45 días por año trabajado hasta febrero de 2012, cuando se dio la última reforma laboral, hasta un máximo de 42 mensualidades que, sin duda, alguno alcanzaría después de tanto tiempo trabajando en Lauki.

 

Sin embargo, los trabajadores, representados por el Comité de Empresa, no quieren plantearse esta posibilidad. De hecho se trata de algo casi temido, a lo que se espera no llegar. Sin duda el retraso del cierre y la negociación de este Plan Social son grandes pasos, pero ahora toca seguir mejorando hasta conseguir el objetivo final... que no es otro que evitar el cierre y mantener las condiciones actuales, sin siquiera vender a un tercero.

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