El pinchazo de público en el Valladolid Latino abre una reflexión sobre próximas ediciones

Imagen de la jornada de ayer del Valladolid Latino. (twitter @valladolidlat)

La décima edición del festival musical Valladolid Latino, que este año se celebra en dos jornadas, resultó un fiasco de asistencia con no más de 2.500 personas que abre un debate en el Ayuntamiento sobre el formato y la convocatoria de próximas ediciones.

Décimo aniversario del festival musical y pinchazo de público. Atrás quedan otras ediciones exitosas que arrancaron con el escenario en el estadio José Zorrilla y luego se mudaron a la Plaza de Toros. Trasladado al recinto de la Feria de Valladolid ante la ausencia de un auditorio para conciertos en la ciudad, la primera jornada de la cita doble de este año dejó mucho que desear en cuanto a asistencia; no más de 2.500 personas en un aforo con capacidad para cerca de 9.000. 

 

El Ayuntamiento de Valladolid, que ha heredado esta décima edición del anterior equipo de gobierno del Partido Popular con una subvención directa cercana a los 150.000 euros, se va a tomar un tiempo de reflexión para, una vez finalizado el Latino 2015, realizar un balance y plantear posibles alternativas de futuro.

 

El festival de este año se ha dividido en dos jornadas. Una dedicada al rock que se celebró este sábado con las actuaciones de Loquillo, Rosendo, Mikel Erentxu, Rodrigo Mercado y Sharon Bates. Para este sábado, dedicado al pop, el plato fuerte es Pablo Alborán, al que acompañarán con sus actuaciones India Martínez, Vanesa Martín, Axel y Raúl Olivar. La segunda jornada apuntaba a una mejor afluencia, pero muy lejos de las expectativas.

 

A la vista está que el Valladolid Latino necesita un replanteamiento para atraer la atención del público. Integrar el festival como algo propio de la ciudad y no una sucesión de conciertos que han perdido la esencia de la música latina, una política de precios más asequibles para todos los bolsillos y la participación directa de artistas vallisoletanos, no como ahora que abren las actuaciones a primera hora de la tarde, se antojan como alternativas a estudiar para una cita musical en la que cualquier tiempo pasado fue mejor. El reclamo del Latino para atraer visitantes de fuera de Valladolid también ha pasado a mejor vida.