El patrocinador que no aparece

Siete jornadas de blanco. Ese es el balance del Club Baloncesto Valladolid en su capítulo más importante: conseguir un patrocinador principal para el club. De momento, todas las gestiones promovidas a través de gestiones desde el Ayuntamiento no han dado ningún fruto. 

Pero no. Todos los intentos han sido en vano. Y todos los intentos vienen de la misma fuente: el Ayuntamiento de Valladolid que ha tomado el timón ante la incapacidad del presidente de la Fundación, Juan Vela, que no ha sido capaz de generar un solo céntimo desde que aterrizó en el club tras la espantada de Mike Hansen.

 

Si aquel fue una decepción, cuya marcha alivió por cierto a todos los que en alguna medida habían apostado por él, la situación ahora se convierte en preocupación. El club tiene dinero para aguantar al menos hasta entrado el próximo año sin más o menos agobios. Pero hay que seguir buscando y, por ahora, la caza ha resultado infructuosa.

 

Juan Vela sigue pecando de inocente, además de imprudente. Comenta a los cuatro vientos las gestiones que le encargan. Primero como si fueran suyas pero, fundamentalmente, comete el pecado de la incontinencia verbal. Avivó las negociaciones del club con la marca de comida dietética Santiveri, pero lo que realmente hubo fue una presentación del proyecto en Barcelona que se ha quedado ahí.

 

Santiveri ha estado inmersa en diversas acciones deportivas y el club quería apelar al origen vallisoletano de la marca ya que la esposa del fundador era de Peñafiel, localidad donde existe una línea de producción.

 

Pero ni Santiveri, ni Avintia. Lo único que ha llegado hasta el momento ha sido los poco más de 80.000 euros de El Árbol como fiel copatrocinador y otros 100.000 de la constructora San José. La mitad de lo aportado por El Árbol estaba gastado de antemano porque ha habido que restituirlo de una aportación extra que generó el Ayuntamiento para cumplir con la inscripción del equipo. A todo ello se suma el dinero recaudado en la campaña de abonados para conseguir arrancar la máquina con el engranaje que necesita la Liga ACB. 

 

Pasan las fechas y la angustia se apodera del club; el equipo es último aunque el margen de confianza no ha cedido porque se aprecia su progresión y su capacidad para competir. Pero falta apuntalar el proyecto con un patrocinador que aporte dinero y credibilidad.

Noticias relacionadas