El pastelero que cambió de nombre los polvorones del Toro de la Vega ve "injusta" la prohibición

Carlos Galicia se vio obligado hace unos meses a eliminar el apellido de sus conocidos polvorones a seguerencia de las grandes superficies que no quisieron polémica. El pastelero no ve justa la prohibición de matar al astado en el torneo.

Las presiones por la celebración del festejo del Toro de la Vega no se circunscriben únicamente al ámbito taurino. También el entorno empresarial se ha visto afectado por la polémica. Y es que la pastelería Galicia, desde 1860 en Tordesillas, se vio obligada hace unos meses a cambiar el nombre de sus conocidos polvorones del Toro de la Vega, que ahora se registran como los del Toro, a secas; sin un apellido que pueda herir sensibilidades; según le recomendaron las grandes superficies que comercializan este exquisito producto de repostería.

 

Carlos Galicia, quinta generación del negocio, dice que es “injusto”, precisamente en este miércoles en el que las Cortes de Castilla y León aprobarán el decreto por el cual no se podrá dar muerte en público al próximo Toro de la Vega, una decisión que ha levantado polvareda en el municipio.

 

Galicia explica que se vio obligado a tomar esa decisión empresarial por el bien de su empresa; que produce 150 toneladas de polvorones que llegar a rincones tan lejanos como Dubai. Hasta hace cinco o seis años el nombre de los conocidos polvorones no solo no molestaba, sino que ayudaba comercialmente. Pero poco a poco cambió. “Da pena que después de más de cuarenta años con este nombre haya que cambiarlo”, dice el propietario de Pastelería Galicia.

 

Explica que desde algunos grupos se ha promovido un boicot al polvorón y a otros productos tradicionales de Tordesillas y denuncia que su web sufrió el ataque antitaurino. Carlos Galicia no entiende la polémica que ha suscitado la celebración del Torneo. “Creo que lo que primero hay que hacer es respetar las tradiciones, una minoría no puede decidir”.

 

También se refriere a la decisión “unilateral” de la Junta de Castilla y León de prohibir la muerte del astado en el festejo y que este miércoles ha sido ratificado en sede parlamentaria. “Nos ha sorprendido mucho, porque el pasado año la propia Junta defendió con fuerza el festejo. Ahora, de golpe y porrazo se ha tomado esta decisión, que tendría que, por lo menos, haber sido consensuada con los tordesillanos”.

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