El pasado y el presente de '45' años en la sección oficial de la Seminci

Sus protagonistas fueron premiados como mejor actriz y mejor actor en el último festival de Berlin. 

EL DIRECTOR

 

Andrew Haigh nació en Harrogate (Inglaterra) en 1973, fue ayudante de montaje en películas como 'Gladiator' y 'Black Hawk derribado' antes de debutar como guionista y director con el cortometraje 'Oil'.

 

En 2009 dirigió su primer largo, 'Greek Pete', que se estrenó en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Londres y ganó el Premio al Mérito Artístico en el certamen Outfest. Su exitosa 'Weekend' se estrenó en el festival de cine SXSW, donde ganó un premio del público antes de que fuera distribuida a nivel internacional y obtuviera numerosos galardones (entre ellos dos Premios del Cine Independiente Británico y un premio del Evening Standard al Mejor Guion). Asimismo el cineasta se alzó con el Premio de la Crítica Cinematográfica Londinense al Mejor Director Revelación.

 

En la actualidad es productor ejecutivo de 'Looking', una serie de la cadena HBO que ha alcanzado su segunda temporada y para la cual también ha escrito y dirigido múltiples episodios.

Una carta que acerca el pasado al presente marca el comienzo de los '45 años' del matrimonio encarnado por los actores Charlotte Rampling y Tom Courtenay, que se alzaron con los premios a la mejor Actriz y al mejor Actor en el festival de Berlín y cuya historia desembarca este domingo en la Sección Oficial de la 60 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).

 

Dirigida por Andrew Haigh, la cinta se apoya en los 45 años de convivencia de Jeff y Kate, que ultiman los detalles para la fiesta que celebrará su aniversario de boda hasta que una carta que anuncia el hallazgo del cadáver de Katia, antigua novia de Jeff, en Suiza, hace que las dudas, las preguntas y la búsqueda de respuestas siembren la inestabilidad.

 

La importancia que Jeff da a la misiva, que le llega a él dado que la pareja contó a todo el mundo que estaba casada, comienza a hacer mella en su relación con Kate, que inicialmente no entiende las razones por las que, tantos años después, la noticia desestabiliza tanto a su marido. Ella prosigue con los preparativos de la fiesta pero no puede evitar que la duda le invada.

 

Conocer que se hubieran casado si ella no hubiera muerto en 1962 y una visita furtiva al desván donde las cartas y, especialmente, unas diapositivas le permiten conocer más del nivel de unión y compromiso de la pareja, además de descubrir que su marido se ha interesado por viajar a Suiza, hacen que Kate explote y confiese sentir ahora su matrimonio perseguido por la sombra de Katia.

 

Aunque el deseo de ambos es comenzar de nuevo, algo ha cambiado en apenas una semana que hace que la celebración de la fiesta de aniversario, llena de champán y música, no consiga que Kate deje de lado el pasado de su marido, que la tiene ahora sumida en la tristeza.