El Parador de Tordesillas salva la amenaza de cierre

El Parador Nacional de Tordesillas respira después de un periodo de incertidumbre sobre su futuro. La viabilidad está garantizada tras el planteamiento global que realizó la dirección nacional de Paradores de España en busca de la rentabilidad de sus instalaciones. 

Tordesillas seguirá contando con su Parador durante los doce meses del año. Al contrario de lo que ha ocurrido en otros paradores de la Comunidad (Cervera de Pisuerga, Villafranca y Puebla de Sanabria), su actividad se mantiene inalterable aunque también deberá asumir ligeros retoques destinados a garantizar su continuidad como centro rentable.

 

Tordesillas reducirá su número de habitaciones en temporada baja, pasando de 68 a 50. El resto de servicios que ofrece (salones, convenciones, restaurante, cafetería o bodas), mantendrá su funcionamiento con normalidad. Esta reducción apenas afectará a la plantilla de trabajadores en cuanto a despidos; solamente una persona dejará su puesto de trabajo pero ha sido una baja voluntaria. El cierre de las 18 habitaciones sí incidirá directamente en el personal encargado de su mantenimiento en el sentido de que 3 de ellos han sido incluidos en el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) general de la empresa. De esta forma estarán en el paro tres meses durante un periodo de tres años, más el mes de vacaciones remuneradas para completar ciclos de ocho meses de trabajo en el Parador además del periodo vacacional.

 

El comité de empresa ha valorado positivamente esta solución para Tordesillas, entendiendo que se trata de lo "menos traumático" dentro de la amenaza general para todos los paradores de España. El acuerdo definitivo se cerrará, posiblemente, la próxima semana y todavía puede tener alguna repercusión en las plantillas. Según fuentes sindicales, el resto de la aplicación del ERTE acarrearía algún tipo de reducción de jornada buscando la viabilidad en cada caso. Para Tordesillas, "deberíamos estudiar si podría afectar o no". 

 

El Parador de la Villa vallisoletana parece salvado de decisiones más severas que sí se han dado en otros puntos de la geografía nacional y regional. Cuenta con una plantilla de 42 trabajadores fijos que puede llegar hasta 50 personas en función de las necesidades. Pero, lo más importante y decisivo a la hora de quedar fuera de los cierres temporales o definitivos han sido sus datos de ocupación. En temporada alta alcanza el 90% y durante el resto del año oscila entre el 40% y el 50%. A lo largo de sus 80 años de historia sí ha sufrido, sin embargo, algún cierre puntual por diversas causas pero siempre ha mantenido una línea de regularidad en su trabajo.

 

El perfil del cliente que se aloja en Tordesillas está muy definido. De lunes a jueves la mayoría proceden de las empresas. El fin de semana, sin embargo, cambia por completo y se transforma en un turismo de pareja o familiar, con el 75% procedente de Madrid, seguido por visitantes de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, por este orden. También hay una significativa cuota de extranjeros (30%), atraidos especialmente por la publicitada ruta del vino Lerma-Tordesillas-Zamora.

 

Otra línea de negocio bien asentada en el Parador es la celebración de bodas. En 2012 se contrataron un total de 25. Para 2013 ya hay 20 cerradas y la previsión es alcanzar o superar  esa cifra porque la tendencia es alcista. La ubicación estratégica de Tordesillas ha servido también para afianzar su restaurante como uno de los referentes en la zona que, junto a los clásicos establecimientos del municipio, está trabajando en una buena línea.

 

El Parador de Tordesillas ha salvado la amenaza de cierrre y los clientes no han trasladado la inquietud que ha rodeado su futuro. Las reservas siguen llegando por los diversos canales de compra y la situación se ha resuelto de una manera tranquila a la espera de las decisiones finales que, eso parece, tendrán otros destinatarios.

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