El Papa ofrece su casa en el Vaticano para una reunión entre Israel y Palestina

El Papa Francisco

El Papa Francisco ha ofrecido su casa en el Vaticano para que se celebre una reunión entre el presidente de Israel, Simon Peres, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, por la paz.

Con este ofrecimiento ha concluido la Misa que ha celebrado este domingo en la Plaza del Pesebre de Jerusalén ante cerca de 10.000 fieles que no han parado de vitorear, aplaudir, agitar las banderas vaticana y Palestina y de gritar 'Viva el Papa'.

 

El Papa llegaba a la Plaza sobre las 11,00 horas --después de romper el protocolo para bajarse a rezar en el muro de separación entre Belén y Jerusalén-- y ha pasado en el Papamóvil saludando a la multitud de fieles. Tras unos minutos de expectación en los que Francisco ha entrado en la Basílica, el Pontífice ha vuelto a salir y ha subido al altar junto a todos los concelebrantes para comenzar la Eucaristía.

 

El mayor aplauso de la ceremonia se ha producido cuando el Papa Francisco ha propuesto un encuentro entre Peres y Abbas en la Santa Sede para lograr la paz. En este sentido, Francisco ha subrayado que es necesaria una intensa oración invocando a Dios por la paz pero ha añadido que también hay que ser "instrumentos constructores de paz".

 

"Construir la paz es difícil pero vivir sin paz es un tormento", ha remarcado al término de la misa y tras saludar a los peregrinos que han asistido a la celebración, que procedían de todas las naciones y que han podido ver al Pontífice a menos de 50 metros.

 

"¿SOMOS COMO HERODES?"

 

En la homilía, el Papa Francisco ha lamentado en Belén el sufrimiento de tantos niños y se ha preguntado si el hombre de la actualidad es como Herodes. "¿Cómo somos hoy delante de los niños? ¿Somos como María y José con su amor paterno o somos como Herodes que quiere eliminarlo?", ha preguntado Francisco, para añadir que hay que proteger a todos los niños también desde el seno materno.

 

Así, Francisco se ha centrado en los niños, al igual que Jesús cuando era niño, y ha pedido que se les proteja, sobre todo, a "tantos" que son "maltratados, esclavizados, prófugos y refugiados" así como a los que mueren en el mar mediterráneo, a los que mueren de hambre y de enfermedades fácilmente curables.

 

"En un mundo que descarta toneladas de comida y de fármacos, hay niños que mueren por el hambre y por enfermedades fácilmente curables", ha lamentado.

 

Estos niños, todos, desde el seno materno, según ha indicado, son "signo de esperanza" y permiten verificar el estado de salud de la familia, la comunidad y la nación.

 

Al final de la misa, desde la mezquita que da a la Plaza del Pesebre, los musulmanes han llamado al rezo y durante unos minutos no se podía escuchar al Pontífice pero la misa ha continuado con los cánticos con normalidad.

 

PEREGRINOS PIDEN PAZ

 

Entre los peregrinos, se encontraba el padre agustino José Majada que ha viajado hasta Tierra Santa con un grupo de fieles de Panamá.

 

Majada señalaba en declaraciones a Europa Press antes de la misa que esperaba a Francisco con "la ilusión de que su carisma logre dar un mensaje que cale en los corazones de todos los creyentes: musulmanes, judíos y cristianos".

 

El sacerdote español, que ahora reside en El Escorial, deseaba que el Papa animara a los peregrinos cristianos de Tierra Santa, especialmente de Belén" a preservar su fe "por encima del conflicto palestino-israelí".

 

Por su parte, el panameño Freddy, de 23 años, considera "un gesto histórico" la visita del Papa Francisco a Tierra Santa. Para él, el Pontífice significa "paz, amor, humildad" y asegura que el hecho de que sea latinoamericano "se siente demasiado".

 

Si pudiera hablar con él, dice que le pediría "una bendición para el mundo entero" porque "hay muchas personas que necesitan de su oración".

 

En la Plaza ya se encontraban desde las 7.00 horas un grupo de 500 cristianos procedentes de La India. Sanjit Fernández, que tiene abuelos portugueses, trabaja en Israel, es la primera vez que ve a Francisco y esperaba que el Pontífice les bendijera y pidiera paz para el Medio Oriente.

 

Desde América Latina también ha llegado hasta Belén "muy emocionado" Miguel Wakalla del Valle, de 21 años, un chileno residente en Israel, militar y cristiano que asegura sentirse "orgulloso de ser cristiano". "Al Papa le pediría la paz", subrayaba al tiempo que precisaba, sobre la situación de los cristianos en Tierra Santa, que, al igual que Jesús, si cae, se levantará todas las veces que haga falta.