El Palencia Baloncesto se impone al Força Lleida en un complicado partido

FOTO: basketpalencia.com

Trabajado triunfo del Quesos Cerrato Palencia, en un partido gris de los de Natxo Lezkano, que se complicó tras un tercer cuarto donde los morados anotaron sólo dos puntos.


58 QUESOS CERRATO PALENCIA: Dani Rodríguez (12,1t), Rafa Huertas (4,1t), Jon Cortaberría (9,2t), Urko Otegui (6,1t), Óliver Arteaga (11) - cinco inicial - Seydou Aboubacar (0), Guillermo Justo (0), Xavi Forcada (7,2t), Quinn McDowell (8,2t), Roger Fornas (0), Tomas Hampl (1).

46 ACTEL FORÇA LLEIDA: José Simeón (4), Greg Kahlig (16,3t), Sven Kaldre (0), Javi Múgica (3,1t), Fran Guerra (0) - cinco inicial - Marc Rubin de Celis (0), Janis Kaufmanis (6), Gerad Sevillano (-), Juampi Sutina (3,1t), Alfonso Alzamora (7), Michael Fakuade (7).

Árbitros: Juan Manuel Uruñuela Uruñuela y Francisco José Zafra Guerra. Señalaron 17 faltas a los locales por 22 al Actel Força Lleida. Eliminados por cinco faltas Fran Guerra y Michael Fakuade (Actel Força Lleida).

Parciales: Primer periodo: 21-11; Segundo periodo: 10-12 (31-23); Tercer periodo: 2-14 (33-37); Cuarto periodo: 25-9 (58-46).

Partido difícil y feo el que sacó adelante en la noche del viernes el Quesos Cerrato Palencia ante un Actel Força Lleida que llegaba al Marta Domínguez empatado en la tabla con los morados y siendo una de las sorpresas agradables de la categoría. Una victoria que le permite colocarse segundo en la tabla, sólo por detrás de Planasa Navarra, que suma las mismas victorias pero con un partido más disputado.
 

El inicio del encuentro parecía seguir un guion similar al de una semana antes frente al CB Breogán, con una salida en tromba de los colegiales dirigidos por un inspirado Dani Rodríguez, autor de 7 puntos en este cuarto, y con un gran acierto local desde más allá de la línea de 6’75 (4/5). El dominio palentino se fue incrementando sobre todo a raíz de un parcial de 9-0 que le permitía llegar a los 10 de renta sobrepasado el ecuador del primer período. La única vía de agua hasta el momento del Quesos Cerrato Palencia era el rebote ofensivo, ya que permitía a su rival capturar hasta 5 que ofrecía segundas opciones a los de Joaquín Prado. Finalizaba el primer cuarto con 10 puntos de margen a favor de los de Natxo Lezkano (21-11).
 

Con el inicio del segundo período, el acierto anotador del cuadro local se detuvo, a la par que se intensificaba la defensa ilerdense. El conjunto catalán se empezaba a sentir cómodo en una guerra de guerrillas entre dos equipos que se conocen a la perfección, aunque las ventajas siempre se situaban alrededor de los 10 puntos. El Quesos Cerrato Palencia controlaba su mayor “tendón de Aquiles” durante las primeras jornadas de liga, las pérdidas de balón, y cerraba las dos principales vías de anotación de su rival, Fran Guerra y Greg Kahlig, inéditos en ataque hasta el descanso. Así se llegaba al descanso con ventaja local, 31-23.
 

Si hasta el momento el partido no estaba siendo vistoso, se oscureció todavía más tras el paso por los vestuarios, al menos para los intereses de la entidad morada. Sólo con decir que un equipo con el arsenal ofensivo del Quesos Cerrato Palencia anotaba en este cuarto tan sólo 2 puntos, muestra bien a las claras lo desacertado que estuvieron los de Natxo Lezkano de cara al aro. El Actel Força Lleida a base de mucha intensidad en defensa y de manera muy trabajada reducía la desventaja, sobre todo a partir del despertar de su cañonero, Greg Kahlig que anotaba 10 puntos en este período. De esta forma y por primera vez en el encuentro los de Joaquín Prado tomaban la delantera en el luminoso y con 4 puntos de margen afrontaban el último y definitivo cuarto.
 

Cuando peor pintaba las cosas para los palentinos, surgió la figura de Urko Otegui, quizás no en cuanto a su aportación ofensiva, con una serie de 1/8 en tiros de dos, pero sí en cuanto a la intensidad, la defensa, el rebote. Su garra y sus ganas de ganar contagiaron a sus compañeros y a la parroquia local que llevó en volandas a los suyos, y más tras un parcial de 14-0 que allanaba el camino de piedras que había sembrado su rival hasta el momento. Del 39-40 se pasó al 53-40, y en partidos a tan pocos puntos como éste, estos parciales resultan definitivos como así fue. Al final del partido el resultado reflejaba un 58-46 para los locales.
 

Tras sumar dos victorias consecutivas en sus dos encuentros como locales, este miércoles el Quesos Cerrato Palencia se desplazará a Valladolid para disputar el primero de los dos derbis regionales consecutivos que el calendario ha deparado y afrontar de esta manera el tramo final de la primera vuelta de la competición que dictaminará qué dos equipos disputan la Copa Príncipe.

www.palenciabasket.com