El otro retrato de los Reyes de Antonio López... en Valladolid y acabado en tres años

Ahora que Antonio López presenta su famoso retrato a la familia de Juan Carlos I, recordamos la escultura de los monarcas en Valladolid. Una obra que creó hace ya trece años junto a Julio y Francisco López.

Tras 20 años ocupándose del cuadro de la familia de Juan Carlos I, Antonio López ha terminado una de sus obras más esperadas. La pintura al fin puede verse en la colección ‘El retrato en las colecciones reales’. Pero el artista no es novato en la materia. Ya en 2001 realizó una escultura de los entonces reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, la cual descansa en el Museo del Patio Herreriano de Valladolid y que tomó forma gracias al trabajo conjunto de él y los hermanos Julio y Francisco López.

 

El proyecto de esta escultura no fue encargo de los propios Reyes si no del Ayuntamiento de Valladolid que deseaba una escultura del Rey y la Reina de España para inaugurar el Museo Contemporáneo del Patio Herreriano.

 

El Consistorio compró por algo más de tres millones de pesetas el boceto en bronce de 83 centímetros de altura, 86 de ancho y 62 de profundidad, que se basaba en una foto de los monarcas perteneciente a Antonio López y que, a juicio de los autores, supondría "una fusión de ideas sin división alguna del trabajo". El boceto está expuesto en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento.

 

 

Un proyecto a seis manos que comenzó en 1999 y finiquitó en 2001 con una escultura en bronce de algo más de tres metros de altura incluido su pedestal. Fue gestada en el Museo Antropológico Nacional, en Madrid. Después pasó a una fundición de Arganda y en agosto de 2001 llegó a su ubicación definitiva en el Patio Herreriano del Monasterio de San Benito de Valladolid.

 

Esta idea de una gran estatua para un espacio urbano, que en un principio no motivaba en exceso a los escultores, empezó a ganar interés para ellos tras contemplar las pruebas del pintor. Los tres artistas, asociados al movimiento realista madrileño, aceptaron "realizar un trabajo conjunto pero original, arriesgado y aleccionador".

 

Los artistas pretendían plasmar a unos reyes democráticos, la normalidad con una condescendencia desde lo real. “Armonizar la categoría real de empaque, de una cierta lejanía y al mismo tiempo de una afabilidad y de un encuentro de ese ser superior y el espectador que va a verlo; éste es el desafío” explicaron los autores en su día. El pintor, Antonio López, manifestó allá por el 2001 que la obra era la suma de tres voluntades “en ningún caso ha supuesto una resta”.

 

Son Don Juan Carlos y Doña Sofía, sentados en dos sillas, con una postura correcta pero relajada. Ella con un vestido por debajo de la rodilla y el abanico en el regazo. Él, con camisa, americana y zapatos de cordones, sostiene un reloj en la mano derecha. El Rey a la izquierda de la Reina, ambos miran a la lejanía con expresión natural. La orientación de mediodía hace que los primeros rayos iluminen al Rey; la luz de poniente, a la Reina.

 

Los vallisoletanos también tienen un pedazo de la obra de este autor. Padre del realismo figurativo madrileño que aunque no es pintor de cámara le avala la experiencia en retratar a la Familia Real.

Noticias relacionadas