El nuevo Jefe de la Cuarta Subinspección promete "Ilusión, trabajo, lealtad y compañerismo"

BORIS GARCÍA

El general Manuel Ángel Gorjón Recio ha tomado posesión este lunes de su nuevo cargo en el Palacio Real de Valladolid. Ha dicho que es necesario "mentailizar al personal sobre la necesidad del ahorro y la racionalización del gasto".

“Ilusión, trabajo, respeto, lealtad, disciplina, transparencia, vocación y compañerismo”. Esta es la fórmula que utilizará el general Manuel Ángel Gorjón Recio, que hoy ha tomado posesión como Jefe de la Cuarta Subinspección General del Ejército, para alcanzar los objetivos marcados y superar cualquier dificultad, especialmente los recortes que también han afectado al ejército.

 

Así lo ha hecho saber en un discurso pronunciado ante el teniente general Ricardo Álvarez-Espejo y el general director de Acuartelamiento Enrique Bohigas Jayme, y un buen puñado de autoridades civiles, encabezadas por el delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano. El ahora jefe de la Cuarta Subinspección y comandante militar de Valladolid y Palencia, ha prometido “trabajar sin descanso para ser merecedor de este honor” que comienza como un “reto apasionante”.

 

Gorjón Recio ha adelantado algunos de los objetivos a los que se enfrenta donde no ha escondido la realidad económica actual: “Mentalizar al personal de las unidades, centros y organismos sobre el ahorro necesario y racionalizar el gasto”, aunque tampoco ha ocultado que es importante “transmitir a todos nuestros subordinados un mensaje de optimismo y confianza en el futuro”.

 

Tras jurar su cargo en el Salón del Trono del Palacio Real de Valladolid, el general ha explicado también cuáles serán los principales “hitos” en el camino que comienza. Para Gorjón es importante el “respeto, la disciplina, la lealtad, la transparencia y la comunidad moral e intelectual en las relaciones con el resto de unidades y organismos”.

 

También se ha referido a la “vocación de servicio, al compañerismo, el esfuerzo colectivo, la colaboración y el trabajo en equipo”. Por último, ha ofrecido algunas pinceladas sobre su propia persona. Ha dicho que antepone “el elemento humano sobre los materiales y la infraestructura” y se autodefinido como persona “sencilla, de fácil trato, cercano justo, leal y con sentido común”.

 

El nuevo Jefe de la Cuarta Subinspección tiene estrechos vínculo con esta tierra. Su padre, de Salamanca, fue asesinado por ETA en 1981 y su madre, vallisoletana, desde hace años vive en la provincia. “Con este destino me reencuentro con un ambiente y unas gentes que ya conozco, respeto, admiro y quiero, y donde no me siento extraño”.

 

El general director de Acuartelamiento, Enrique Bohigas, ha dado la bienvenida al nuevo general y le ha advertido que se enfrenta a grandes retos “como el económico, el de la dispersión geográfica y la mejora de la gestión usando tecnología de la información”, aunque también le ha recordado que “no está solo” y que dispone de un personal que ha demostrado su valía, además de sus cualidades profesionales y personales que le han hecho acreedor de una “trayectoria personal y profesional ejemplar”.