El novillero Jorge Escudero plantea su compromiso de Madrid como "el día más importante de mi vida"

El vallisoletano reaparece en Las Ventas después de su grave percanece el pasado 1 de septiembre en el mismo escenario. Va dispuesto a todo, aunque si las cosas no ruedan tomará una decisión sobre su carrera profesional.

Ha tirado la moneda al aire. El domingo sabremos si es cara o cruz. Pero salga el resultado que salga lo que es seguro es que cambiará la vida de Jorge Escudero. Para bien o para mal la carrera profesional del novillero vallisoletano tendrá un punto de inflexión tras su actuación este domingo en la madrileña plaza de las Ventas.

 

“El no ya le llevo, voy en busca del sí”, explica gráficamente Escudero que hace prácticamente diez meses vivía una circunstancia similar. Era el 1 de septiembre de 2013, se jugaba el todo en el coso venteño y por eso iba decidido a arriesgar su vida. Recibió a su primero a porta gayola y el infortunio quiso que el vallisoletano no le pudiera recetar ni un lance. Resultó gravemente herido y el sueño se esfumó, al menos durante diez largos meses.

 

Su bautismo de sangre en su presentación en Madrid ha sido recompensado ahora por la mercantil Taurodelta que gestiona Las Ventas con una nueva oportunidad, que llegará este domingo 22 compartiendo cartel junto a Raúl Cámara y Juan Miguel ante una novillada de María Cascón.

 

Jorge Escudero (Valladolid, 1989) es un torero que no se esconde. Ni dentro ni fuera de los ruedos. En una entrevista concedida a este diario días antes de su compromiso madrileño de la pasada temporada decía sin tapujos que si las cosas no salían en Madrid debería replantearse su vida. Aquel día un novillo de Aurelio Hernández, que no estaba anunciado en los carteles, le perforó el muslo, aunque no la moral.

 

Han sido diez meses de una recuperación muy dolorosa, pero Jorge Escudero en ningún momento ha pensado en tirar la toalla. No al menos, hasta que la afición madrileña le vea desplegar su concepción de toreo clásico. Quizá el del domingo sea su último tren y Jorge no duda en ningún momento de que allí estará un novillero de Valladolid dispuesto a tomarlo. “Si las cosas no salieran bien habrá que tomar una decisión”, dice de forma rotunda y responsable.

 

Aunque aún no se ha vestido de luces tras el percance, asegura estar muy preparado. “He entrenado mucho y he toreado en el campo”. Sin ir más lejos, toda esta semana está encerrado en el campo charro matando toros a puerta cerrada y toreando muchas vacas. Quiere llegar lo más rodado al que ya ha considerado como “el día más importante de mi vida”. Y aunque el domingo todo el taurinismo estará pendiente de lo que ocurra en León con la actuación de José Tomás, Jorge Escudero espera dar la campanada.