El niño siempre a mano: El primer y gran mandamiento para evitar los ahogamientos

Un mes para disfrutar de la piscina de La Sindical

El ahogamiento en el agua es la segunda causa de muerte accidental en personas menores de 19 años. Apenas ha empezado el verano, en España ya se ha producido varios siniestros por lo que es bueno saber cómo extremar las precauciones. 

El ahogamiento en el agua es la segunda causa de muerte accidental en personas menores de 19 años, después de los accidentes de tráfico, y en España representa el 13% de la mortalidad infantil por lesiones, lo que significa que se deben extremar las medidas de precaución y reducir la distancia de vigilancia, entendiendo que ésta debe ser siempre la longitud del brazo al niño.

 

Según recoge el documento 'Recomendaciones sobre la prevención de ahogamientos', elaborado por el Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones No Intencionadas en la Infancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP), en la supervisión del niño que se encuentre próximo a cualquier entorno acuático, se debe tener una distancia de vigilancia adecuada, entendiendo que "debe ser cuando la distancia al menor es inferior a la longitud del brazo del cuidador, es decir, tenerlos al alcance".

 

El documento, que ha sido publicado en la revista 'Anales de Pediatría', recuerda que cada año 450 personas de todas las edades fallecen por este motivo, en la edad pediátrica, los niños pequeños y los adolescentes varones son los grupos de mayor riesgo.

 

"Aunque las muertes son infrecuentes cuando hay socorristas, se pueden producir", lo cierto es que su presencia es la mejor forma de evitar que los accidentes acuáticos terminen en ahogamiento, "pero no por ello se debe dejar de vigilar a los niños", advierte.

 

Otra estrategia de prevención que se ha mostrado efectiva para disminuir las tasas de ahogamientos es que los niños aprendan a nadar, sobre todo a partir de los 4 años, sin embargo, avisan de que "no proporciona protección completa, ni implica que el menor esté a salvo en un entorno acuático natural".

 

Otra recomendación es el cercado completo de la piscina, a lo largo de todo el perímetro, lo suficientemente alto para que no se pueda trepar y que permita la visión de la piscina; o el uso de dispositivos personales de flotación cuando se navegue; y optar por los chalecos salvavidas y evitar el uso de flotadores que se puedan deshinchar.

 

Para evitar lesiones y accidentes recomiendan también vaciar cualquier recipiente con agua después de su uso (por ejemplo los cubos de la fregona), ya que en el caso de niños pequeños, el ahogamiento puede ocurrir con tan poca cantidad de agua como 2 centímetros en el fondo de un cubo, una bañera, una piscina portátil o un pozo; evitar situaciones de distracción mientras los niños están dentro o alrededor del agua; o enseñar a los niños a que no naden sin la supervisión de un adulto.

 

Y CONTRA EL AHOGAMIENTO EN ADULTOS

 

Tanto para padres como para adolescentes y niños mayores, proponen el entrenamiento en maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP); en las piscinas unifamiliares y de comunidades de vecinos, que son el lugar donde mayor número de ahogamientos se registran, proponen que se establezcan unos mínimos de seguridad a nivel estatal; y abogan por que se imparta información oportuna y suficiente sobre las medidas preventivas de seguridad.

 

Por otro lado, recuerdan que alcohol y natación es una combinación peligrosa. El 25% de los casos de muerte por ahogamiento en adolescentes está asociada al consumo de alcohol. Por ello, subrayan la importancia de advertir a los adolescentes del riesgo que supone consumir alcohol o drogas mientras se practica la natación o cualquier otra actividad deportiva acuática.

 

Por otro lado, avisan del riesgo de tirarse de cabeza en el agua, ya que esta práctica causa más del 70% de todas las lesiones medulares relacionadas con actividades deportivas y recreativas en el agua.

 

Los pediatras recuerdan que han solicitado el desarrollo de estándares europeos para las piscinas públicas que incluyan la señalización del nivel de profundidad del agua, además de otros aspectos como bordes de escalones coloreados, equipos de salvamento y tapas en orificios de succión; e implementar el uso de señales y símbolos de seguridad estandarizados como por ejemplo el referido a la prohibición de tirarse de cabeza.

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