El Museo del Toro de Valladolid echará el cierre el 30 de junio

Entrada del Museo del Toro, en Valladolid. TRIBUNA

El alcalde, Óscar Puente, confirma que el contrato con la empresa adjudicataria concluye en esa fecha y que se le quiere buscar otro uso “cívico o cultural” con ideas vecinales.

Parece definitivo, irrevocable. Tras muchos dimes y diretes desde la entrada del nuevo equipo de Gobierno al Ayuntamiento de Valladolid el pasado mes de junio, el Museo del Toro echará el cierre definitivamente a partir del próximo 30 de junio. No es que se haya decidido clausurar de manera directa, sino que en esa fecha expira el contrato de la empresa adjudicataria y, simplemente, este no se renovará. Así, la idea es empezar a usar este espacio para otro servicio municipal aún sin concretar.

 

“La valoración se explica con las cifras”, explicó este martes el regidor, ante las preguntas de los periodistas. “El pasado mes de diciembre visitaron el Museo del Toro doce personas. Vamos a suponer que no lo hicieron solas, sino en grupos de dos, y que tampoco coincidieron en el mismo día, por estirar un poco el chicle. Eso quiere decir que en el mes de diciembre hubo seis días que entró alguien por la puerta y veinticuatro en los que no entró nadie. Eso es absolutamente insostenible”, hizo ver Puente.

 

“Entiendo que haya gente a la que no le guste, pero me pregunto si a quienes no les gusta visitan el Museo del Toro o lo han hecho en algún momento, porque es evidente que no tiene ningún tipo de retorno social y que no puede permanecer así”, siguió el alcalde, quien también quiso dejar patente que “ocupa un espacio muy útil para la ciudad” y “hay que utilizarlo”.

 

“No podemos tener un edificio que costó cuatrocientos y pico mil euros y que tiene un gasto de mantenimiento anual de 50.000 euros sin una utilidad con un mínimo retorno social, tenemos mil peticiones de espacios por parte de gente”. Así las cosas, ahora se están valorando distintas alternativas para ocupar el lugar.

 

“Una de las opciones que se puso sobre la mesa es que se haga un proceso participativo en el que se recojan ideas y peticiones, y a partir de ahí tomaremos la decisión para lo que pueda ser más útil para la ciudad”, explicó el regidor, antes de confirmar que el contrato en vigor expira el próximo 30 de junio.