El mitin al que nunca llegó Isabel

El PP de Castilla y León preparaba con mimo el acto central de la campaña europea en Valladolid. Pero la muerte de Isabel Carrasco cambió todos los destinos.

La presencia de Mariano Rajoy en Valladolid había movilizado al Partido Popular. Alcaldes, presidentes, concejales, colaboradores. Todos se dirigían al Centro Cultural Miguel Delibes para asistir al mitin más importante del PP en la Comunidad. Pero los destinos cambiaron de rumbo y León se convirtió en el punto de destino.

 

En la pasarela sobre el Bernesga acabó la vida de Isabel Carrasco. Una venganza personal colocó el punto final de una intensa trayectoria personal, profesional y política. Los disparos no explican esta sinrazón.

 

Todos los testimonios posteriores a la muerte de Isabel Carrasco hablan de una mujer de fuerte carácter, pero con una enorme capacidad de trabajo. Polémica, hiperactiva, poco convencional, amiga de sus amigos, no dejaba indeferente a nadie porque solía decir lo que pensaba, independientemente de que pensara lo que decía.

 

Isabel Carrasco había tenido una comida de trabajo con el periodista Fernando Jáuregui, junto a Marcos, su vicepresidente. Verduras a la plancha y un chuletón compartido, regado con un Ribera del Duero fue su última comida en el restaurante del hotel Conde Luna. Poco antes de las cinco de la tarde se despedían porque Isabel salía de inmediato en dirección a Valladolid para presenciar el acto electoral de su partido.

 

La consternación ha invadido a la familia del PP y de toda la política en general en plena campaña electoral. Un asesinato en clave de revancha personal ha terminado con su historia y ahora nos queda el recuerdo de una persona especial, que participó de manera activa en la política regional desde su cargo de consejera de Economía, que pasó por el Senado y que después asumió con su energía habitual las riendas del PP de León y de la Diputación leonesa cargos que, como su única hija, hoy se han quedado huérfanos.

 

 

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