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El 'Mineirazo' inunda a Brasil de lágrimas y vuelven los disturbios

Brasil entero llora en las calles la humillación de la derrota contra Alemania por 1 a 7, un episodio que marcará a varias generaciones de brasileños y que se suma a otro capítulo dramático que también ocurrió en casa, el 'Maracanazo' de 1950.

Si en aquella ocasión el mítico estadio de Río de Janeiro vio cómo Uruguay arrebataba el título al país anfitrión del Mundial esta vez ha sido el renovado estadio de Mineirão, en Belo Horizonte, el escenario de la tragedia. Muchos aficionados abandonaron el estadio a mitad del partido y otros incluso acabaron aplaudiendo los goles de los alemanes.

 

Un ambiente similar se vivía en Río de Janeiro. En la calle Benjamin Constant, nombrada hace poco "la más bonita de la ciudad" por su decoración de banderines verdes y amarillos, la mayoría de brasileños se consolaba pidiendo a un pequeño grupo de alemanes que por lo menos invitaran a cerveza.

 

"En realidad no me gusta nada lo de los siete goles; es demasiado, podían haber ganado por dos a cero y ya está", explicaba Bernd a Notimérica/EP con cierto sentimiento de culpa. Algunos de sus compañeros, en cambio, no ocultaban la alegría y ya pensaban enfrentarse a Argentina en la final.

 

Si los alemanes no daban crédito a lo sucedido los brasileños aún menos: "Ha sido pésimo, pero al menos el sufrimiento ha durado poco. A los 30 minutos del primer tiempo ya sabíamos que no había nada que hacer, ya hemos llorado todo lo que había que llorar", explicaba Cássio Bastos, de Brasilia, al acabar el partido.

 

Las lágrimas y las caras largas han sido la nota predominante en un partido en el que, paradójicamente, han sonado muchos petardos. No eran de celebración; había que gastarlos porque a partir de ahora los hinchas de Brasil no tendrán motivos para la alegría. De hecho, la situación podría agravarse si Argentina, eterno rival, ganase el Mundial en Maracaná.

 

PRIMEROS DISTURBIOS 

 

Alejada del ambiente en las calles la presidenta Dilma Rousseff ha sido de nuevo protagonista involuntaria del partido: a pesar de no estar en Belo Horizonte ha sido insultada por los aficionados presentes en el estadio cuando Brasil ya perdía por cinco a cero.

 

Al terminar el partido ha lanzado un mensaje en su cuenta de Twitter: "Igual que todos los brasileños estoy muy, muy triste. Lo siento inmensamente por todos nosotros, los hinchas, y por nuestros jugadores", ha dicho, y ha añadido que Brasil debe sacudirse el polvo y levantarse de nuevo.

 

La estrepitosa derrota de Brasil puede afectar en cierta medida a las perspectivas electorales de Rousseff de cara a las elecciones de octubre. Antes de que empezara el Mundial, en plena oleada de críticas por los atrasos en las obras de los estadios, los sobrecostes y las manifestaciones reclamando más atención a la sanidad y la educación, su popularidad estaba bajo mínimos.

 

Pero a medida el Mundial iba transcurriendo con éxito en la organización y la selección ganaba los partidos las críticas menguaron y la estimación de voto repuntó hasta el 38 por ciento, según las últimas encuestas. La derrota de Brasil puede dar de nuevo la vuelta a la situación.

 

De momento 20 autobuses han sido quemados en São Paulo y se han registrado incidentes en Belo Horizonte, Salvador, Recife y Río de Janeiro, donde se han producido intentos de asaltos colectivos en los FIFA Fan Fest y peleas entre aficionados.