El medinense Mario Duque se afianza en el fútbol sala rumano

Mario Duque posa en una de las porterías del Polideportivo Tierno Galván. SERGIO SANZ

Desde su marcha de Valladolid, ha disputado tres temporadas en el país del este y en la última se proclamó campeón de Liga con el Targu Mures.

El mundo del deporte es raro en cuanto a la edad en la que se consiguen los mejores resultados. Unos apuntan desde pequeñitos y pasan de ser jóvenes promesas a profesionales, mientras que otros tienen que seguir trabajando para mejorar y conseguir la oportunidad de su vida. Este último es el caso de Mario Duque (31-10-1986; Medina del Campo, Valladolid), que hace tres años hizo las maletas para jugar en la Primera División de Rumanía de fútbol sala.

 

Así, Mario pasó de estar en la Tercera española a la máxima categoría del país del este. Un cambio de vida que no hizo solo, lo que facilitó su adaptación. “No fue muy difícil porque las comidas son prácticamente igual, y era a lo que más miedo tenía. Además, fui con gente conocida, como Adrián Morales y Gustavo Redondo, y así es mucho más fácil adaptarte”, asegura.

 

“Es una sensación inexplicable. Era un sueño para mí jugar a nivel profesional y poco a poco se ha ido logrando con mucho trabajo y sacrificio. Estoy muy contento e ilusionado”, reconoce. Pero en su mente tiene presente la tardía de la oportunidad, de la que ahora disfruta con casi 30 años. Creo que podría haberme llegado antes, pero cuando viene te toca. No puedes hacer nada. Me llegó tarde, pero lo he aprovechado y eso es lo que importa”, se sincera.

 

CAMBIO DE NIVEL

 

Los dos primeros años los disfrutó en el Sepsi Futsal, donde jugaban “a otra cosa”. Pero poco a poco fue llamando la atención de otros equipos y el curso pasado fichó por el Targu Mures. Aquí son todos muy buenos. Al principio me costó adaptarme, pero en la segunda vuelta he estado muy bien y hemos competido todos al mismo nivel”, señala.

 

El reto era mayor y Mario tenía que estar a la altura de “jugadores de experiencia y de primer nivel”. “Teníamos al capitán de la selección de Portugal, a dos jugadores que han jugado en Primera de España, seis de la selección de Rumanía… Se nota mucho”, apunta.

 

Y en el Targu Mures se proclamó campeón de Liga, aunque el camino no fue sencillo. “En el campeonato quedamos terceros y nadie daba un duro por nosotros, como se suele decir. Luego teníamos el equipo más completo, con los doce al mismo nivel; mientras que los otros solo contaban con seis o siete. En el play-off se notó la diferencia”, explica.

 

MARIO DUQUE SUJETA UN BALÓN. SERGIO SANZ

 

MÁS REPRESENTACIÓN VALLISOLETANA

 

Aunque ni Adri, ni ‘Gusty’ siguen en Rumanía, sí hay otro vallisoletano jugando allí. Se trata de Mario Puertas, también ex del Universidad de Valladolid, que, precisamente, se encuentra en el primer equipo de Duque, el Sepsi Futsal. “He bajado un par de veces a verle a Sepsi. Estamos a tres horas y cuando tenía un hueco bajaba a visitarle”, comenta. Y a este tampoco le va mal. “Ha estado jugando 30-35 minutos por partido, muy bien y ha sido un pilar fundamental en su equipo”, reconoce el de Medina del Campo.

 

Precisamente, Puertas llegó en el curso “en el que ha habido más nivel”. “Había cinco equipos que podían ganar perfectamente la Liga”, apunta. De hecho, Mario Duque considera que algunos de sus compañeros en el Targu Mures “podrían estar jugando en la Primera División española”.

 

Porque, pese a la distancia, este medinense siempre va a sentir cerca Valladolid, ya que, aunque no sea físicamente, siempre llevará dentro a otro pucelano, como es Gustavo Redondo. “Me consiguió el equipo en Rumanía, cuando fui al Sepsi, y es al que se lo tengo que agradecer. Si no fuera por él, seguiría jugando en el equipo del pueblo, expresa.

 

Al final, “la familia, los amigos, Gusty…” se le vinieron a la cabeza cuando sonó el bocinazo que significó el título de Liga. “Es difícil estar sin tu familia tanto tiempo. Cuando ganas, lo único que se te pasa por la cabeza es la gente que te apoya y te quiere”, añade.

 

SEGUIRÁ ALLÍ

 

En las vacaciones de verano ha estado con los suyos, aunque no ha podido despegarse de fútbol sala, ya que ha estado colaborando en los campus organizados por Gustavo Redondo, que han recorrido la provincia. Pero su intención de continuar en Rumanía ha hecho que su estancia en España fuera breve. “Tengo otro año más de contrato y solo puedo pensar en este, tener los mismos objetivos que en el anterior, competir lo mejor posible en la UEFA y ya veremos”, comenta.

 

Pese a que ha despertado el interés de dos equipos del país del este que le han intentado fichar, tiene claro que quiere seguir en el Targu Mures. “Mejor que donde estoy, no voy a estar”, sentencia.