El Madrid se olvida de ser grande y solo le queda la épica

El equipo de Zinedine Zidane se desarobola y cae en Alemania frente al Wolfsburgo (2-0) complicando su pase a la siguiente ronda. Lejos queda el equipo que derrotó al FC Barcelona.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

WOLFSBURGO: Benaglio; Rodríguez, Dante, Naldo, Vieirinha, L. Gustavo, Guilavogui, Draxler (Schafer, min.93), Henrique (Träsch, min.80), Arnold y Schürrle (Kruse, min.85).

  

REAL MADRID: Keylor Navas; Danilo, Pepe, Ramos, Marcelo; Modric (Isco, min.64), Casemiro, Kroos (James, min.85); Bale, Benzema (Jesé, min.40) y Cristiano.

 

GOLES:

  

1 - 0, min.18, Rodrigues, de penalti.

  

2 - 0, min.25, Arnold.

 

ÁRBITRO: Gianluca Rocchi (ITA). Amonestó con tarjeta amarilla a Vieirinha (min.19), Benaglio (min.55), Luiz Gustavo (min.61) y Arnold (min.70) en el Wolfsburgo y a Bale (min.70) en el Real Madrid.

 

ESTADIO: Volkswagen Arena.

 

INCIDENCIAS: Un espontáneo interrumpió el partido en el minuto 82 sin mayores incidencias.

El Real Madrid salió muy tocado de su visita al Wolfsburgo (2-0) en el partido de ida de cuartos de final de la Liga de Campeones y tiró por la borda la euforia conseguida tras el 'Clásico' en un partido que ofreció una de las peores versiones de los merengues, obligados a una nueva remontada en el Santiago Bernabéu la próxima semana.

  

El equipo de Zinedine Zidane, cuya temporada pasa únicamente por la 'Champions', fue una sombra de lo que mostró en el Camp Nou. Ante el teórico rival más fácil de los ocho supervivientes, el conjunto blanco salió muy herido de Alemania, donde volvió a cometer viejos errores, entre ellos en defensa.

  

Danilo fue la diana de todas las críticas, pero no sólo el lateral brasileño, que fue un caramelo para Draxler todo el choque, también el resto de la zaga. Ni Sergio Ramos, ni Pepe, ni un desconocido Marcelo estuvieron a la altura de un partido plagado de importancia. Los blancos parecieron haber subestimado a un rival que fue mucho mejor de lo que decían los números.

  

El conjunto de la Volkswagen, lejos del equipo que la pasada temporada maravilló en la Bundesliga, olvidó su momento y se agarró al Viejo Continente a base del clásico de las uñas y los dientes. Los alemanes, que no tuvieron un buen comienzo, pronto revertieron la situación con inteligencia, sobre todo por la posición tan volátil de Schürrle, que volvió loco a Pepe.

  

Cristiano vio cómo le anulaban un gol en la primera jugada y Bale protestó un posible penalti que el árbitro italiano decidió no pitar. Un espejismo que se convirtió en bofetón unos minutos después. Del 18 al 25 los lobos se quitaron la piel de cordero y encarrilaron el pase a semifinales enviando un claro mensaje a los blancos: podrán pasar de ronda, pero nunca soñar con la Undécima.

  

El primero de los alemanes llegó desde los 11 metros, Rodrigues no erró y batió a Navas por primera vez en esta 'Champions'. Cuando los de Zidane asimilaban el varapalo apareció Draxler, se comió a Marcelo y centró a Arnold, que marcó de primeras en el área pequeña. El 2-0 comenzó a convertirse en preocupación, un problema que no se enmendó en la segunda mitad.

  

El asalto final comenzó con un tiro lejano de Kroos que no quitaba las piedras del camino. No había forma de encontrar el hueco y, para colmo, la reacción de Zidane fue nula. Mantuvo a Casemiro --parece que Benítez no estaba tan equivocado-- y apostó por Isco, que mejoró al Madrid y provocó diversas situaciones de gol que también fueron infructuosas.

 

SIN REACCIÓN BLANCA

  

El malagueño habilitó en dos ocasiones a Cristiano Ronaldo, que no tuvo su día, y en una a Jesé, que había sustituido a un lesionado Benzema en la primera mitad. Danilo continuaba haciendo de las suyas y Carvajal, inexplicablemente, seguía calentando en la banda. Sin embargo, la gotera pudo haber inundado al Real Madrid.

  

En la oportunidad más clara de la segunda parte, Schürrle mandó por alto una jugada que habría matado al equipo merengue. No llegó el tercero de los germanos, pero sí la sensación de que la vuelta será muy complicada para los españoles. Será el momento de recuperar la habitual escenografía de las grandes noches europeas. Todo pasa por el Bernabéu y en el Bernabéu --aunque el fútbol diga lo contrario-- puede pasar de todo.