El Madrid de Laso reacciona a tiempo y entra en la historia

Suma su victoria número 23 de manera consecutiva desde que arrancó la temporada, con lo que iguala el mejor inicio en la historia del conjunto blanco, que data de la década del año 1960.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

VALENCIA BASKET: Van Rossom (8), Rafa Martínez (8), Sato (3), Doellman (6) y Lishchuk (12)-cinco inicial- Triguero, Dubljevic (8), Ribas (13) y Lafayette (17).

 

 

REAL MADRID: Llull (11), Rudy (18), Darden, Mirotic (16) y Bourousis -cinco inicial- Reyes (9), Carroll (17), Sergio Rodríguez, Slaughter (2), Draper y Mejri (2).

 

ÁRBITROS: García G., Peruga y Rial. Eliminados por faltas Rafa Martínez y Oliver Lafayette en el Valencia.

 

PABELLÓN: La Font de Sant Luis.

El Real Madrid se ha impuesto al Valencia Basket (75-82) en un partido memorable de baloncesto en La Font de Sant Luis y suma su victoria número 23 de manera consecutiva desde que arrancó la temporada, con lo que iguala el mejor inicio en la historia del conjunto blanco, que data de la década del año 1960, cuando al Madrid le entrenaba Pedro Ferrándiz.

  

El Madrid hizo historia en Valencia en un gran partido de baloncesto. Un encuentro que fue, posiblemente, el más difícil para los de Laso desde que echó a andar la temporada 2013/2014. Porque el Valencia Basket hizo sufrir hasta la saciedad al Madrid. Los de Velimir Perasovic saltaron a la cancha con la intención de ser los primeros en derrotar al Madrid y durante 35 minutos estuvieron por delante en el marcador.

 

En los primeros 20, convivieron dos factores: la mejor versión posible de los locales y la peor de los visitantes. Los 'taronja' fueron mejor en esos dos primeros cuartos en ambos lados de la cancha. Individual y colectivamente; en ataque y en defensa; en movimiento del balón y en intensidad. El resultado en el entretiempo (45-31) hacía justicia a lo visto en el parqué.

  

Es el equipo de Perasovic un conjunto plagado de calidad, sentido colectivo del juego y trabajo. Una muestra de ello es que para poner en aprietos al equipo más en forma de Europa no necesitó a su mejor hombre. Porque Justin Doellman firmó una actuación discreta (6 puntos y cinco rebotes), pero el juego exterior (siete triples en la primera parte) y la defensa dejaron al Madrid cerca del K.O.

  

A pesar de ceder en prácticamente todos los aspectos del juego, Pablo Laso no se puso nervioso. El vitoriano tiene un plan de juego y lo sigue incluso en la adversidad. Posiblemente su mayor mérito en este equipo ha sido convencer a un elenco de estrellas de que se conviertan en un ejército de soldados preparados para cualquier batalla.

 

RUDY TRAZA LA REMONTADA

 

Porque en la segunda parte el Madrid remontó desde el colectivo, pero con un hombre, Rudy Fernández, que justificó su sueldo en el tercer cuarto. En esos diez minutos, el mallorquín estuvo omnipresente. Anotó, asistió, defendió, forzó faltas y consiguió sacar de sus casillas a un hombre tan experimentado como Sato.

  

El resultado de la exhibición de Rudy fue que el Madrid se metió en el partido (56-55, min. 29), mientras el Valencia Basket resistía el asedio blanco como podía. Pero el Madrid bajó los brazos en el último tramo del tercer cuarto y el Valencia le castigó con un parcial de 7-0. El mensaje de los valencianistas estaba claro: no pensaban rendirse hasta el final.

  

Pero este Real Madrid está hecho de otra pasta. No solo juega bonito sino que también compite como nadie. En el momento más caliente del partido surgió todo el talento de golpe. Y cuando Llull, Sergio Rodríguez, Mirotic y Carroll emergen a la vez, es muy difícil parar al Madrid. Eso supuso que los blancos mandaran en el partido por primera vez (65-67, min. 35). Un mando que ya no soltaron hasta el final.

  

Madrid y Valencia salen reforzados de un partido que dejó bien claro por qué son el primero y el segundo de la ACB. El Madrid sacó con nota un máster en sufrimiento que le debe servir en el futuro (sobre todo en Euroliga), y el Valencia Basket sale con la moral intacta porque sabe que puede competir en esta liga con cualquiera.