El Madrid de Laso dilapida 'la novena'

El equipo madridista perdió un mal partido en la prórroga tras unas decisiones más que cuestionables de Laso y un mal día del punto fuerte madridista: el exterior.

 

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Llull (-), Darden (7), Rudy Fernández (15), Mirotic (12) y Bourousis (12) -cinco inicial- Reyes (12), Sergio Rodríguez (21), Slaughter (2), Carroll (5), Mejri (-) y Díez (-).

 

  

MACCABI ELECTRA: Ohayon (4), Hickman (18), Smith (15), Pnini (-), Schortsatinis (9) -cinco inicial- Tyus (12), Blu (14), Rice (26), Ingles (-).

  

PARCIALES: 16-15, 19-18, 20-20, 18-20 y 13-25.

  

ÁRBITROS: Christodoulou (GRE), Pukl (SLO) y Jovic (SER). Eliminaron por faltas a Slaughter y Sergio Rodríguez, por el Real Madrid, y Schortsanitis, por el Maccabi.

  

PABELLÓN: Mediolanum Forum de Milán. 11.843 espectadores.

El Real Madrid tropezó por segundo año consecutivo en su intento de acabar con su sequía continental y volvió a caer en el partido decisivo, esta vez ante un aguerrido Maccabi Electra, que planteó un jeroglífico indescifrable para los de Pablo Laso, que cayeron, tras una prórroga, por un claro 86-98 en un partido donde nunca pudieron imponer su baloncesto.

  

El equipo madridista no tuvo su noche en un Mediolanum Forum 'disfrazado' de Nokia Arena. El ocho veces campeón de Europa sólo hizo vibrar con el baloncesto que le había llevado hasta Milán en un tramo entre el primer y segundo cuarto, pero a partir de ahí, se impuso lo que había diseñado David Blatt, que tras muchas derrotas seguidas ante Pablo Laso, halló la llave para abrir el cofre.

  

Los blancos tuvieron la dureza mental que les faltó en Londres para salvar una prórroga, la primera en la historia de la Euroliga, pero se quedaron sin defensa y ataque en el momento clave. Además, sus mejores hombres no acabaron de funcionar, con Rudy Fernández sin dar continuidad a su gran inicio, Nikola Mirotic poco fino y Sergio Llull desaparecido. Sergio Rodríguez se fue hasta los 21 puntos, pero tuvo un problema con Tyrese Rice, elegido 'MVP' y que le planteó un partido muy incómodo, mientras que la defensa desapareció en la prórroga, el rebote fue una 'condena' (19 rebotes ofensivos de su rival) y no hubo el acierto exterior (11/34 en triples).

  

En cambio, el conjunto israelí sacó el máximo partido a sus armas, quizás menos conocidas y de menos nombre, pero efectivas, sobre todo el pequeño Rice, motor de los suyos. El base, autor de la canasta en el último suspiro que dejó fuera al CSKA, fue clave, sobre todo en el inicio del tiempo extra donde sus puntos ratificaron el extenuante esfuerzo físico en defensa de sus compañeros. El Maccabi culminó de este modo un gran camino hacia el título, el sexto de su historia, tras eliminar, sin factor 'cancha', al anfitrión y luego a dos temibles adversarios.

  

El partido comenzó como quiso el campeón israelí. Planteando problemas en defensa y centrando sus primeros ataques en Schortsanitis, los de David Blatt pudieron controlar el inicio e incluso amagaron con una primera brecha (7-13). El equipo blanco sobrevivía por el esfuerzo de Rudy Fernández, capaz de sumar en todas las facetas, pero sobre todo en la anotadora para evitar un mal mayor.

  

El alero balear encendió entonces la 'mecha' del ataque blanco, respaldado por su intensa defensa y apenas dos minutos le endosó a su rival un 9-0 que le permitió voltear el marcador y restaurar el equilibrio. El Real Madrid vivía sus mejores minutos y les dio continuación en el segundo cuarto, apoyado por un sensacional Felipe Reyes. El cordobés fue un 'tormento' en la pintura (12 puntos y cuatro rebotes ofensivos) para el equipo israelí y lideró el primer buen amago de escapada madridista (26-15, min.14).

  

La final parecía que empezaba a inclinarse por el guión que los de Pablo Laso deseaban, aunque también había malas noticias como las tres faltas de Slaughter o la discreta actuación de Nikola Mirotic y Sergio Llull, negados ante el aro. Además, Maccabi, sin contar con Schortsanitis, demostró una vez más su capacidad para no marcharse de la pista. Apretó los dientes y logró marcharse al descanso, gracias a un triple de Blu, sólo a dos puntos, un botín excelente para lo que se había podido intuir en el Mediolanum.

 

RICE Y EL REBOTE CONDENAN AL REAL MADRID

 

La reanudación sentó mejor al campeón de Israel, nuevamente incomodando mucho en defensa a los madridistas, lo que le devolvió la delantera en el marcador, ayudado porque el Real Madrid seguía echando de menos a más gente colaborando, mientras que Hickman, desaparecido en la primera parte, quería aparecer, bien secundado por Smith. El conjunto blanco sólo encontraba la vía del tiro de tres para descifrar la defensa del equipo macabeo que, además, hacía daño en el rebote ofensivo.

  

El partido se apretaba con alternativas en el marcador, pero Maccabi comenzaba a ver aro desde fuera y encontraba la forma de frenar la maquinaria ofensiva del conjunto español que replicaba con entereza psicológica para no irse ante el jeroglífico diseñado por David Blatt y afrontar los diez minutos decisivos todavía por delante (55-53).

  

Pero el conjunto madridista no encontraba el camino hacia el aro con facilidad y los rivales, más pequeños y jugando muy por fuera, hacían más daño en sus ataques, aunque el líder de la Liga Endesa lograba cerrar mejor el rebote defensivo. Además, mientras que el partido se desordenaba, Sergio Rodríguez, tirando de los suyos pese a no tener una noche tan lúcida como suele, sufría con faltas su defensa sobre el explosivo Rice.

  

De este modo, se entró en la recta final con el Real Madrid por delante (65-63, min.36) y con el aval de tener a su rival en bonus. Pero el Maccabi jugó más centrado, agarrado a la pista y aprovechando también el nerviosismo que atenazó al campeón español. Los macabeos tuvieron 69-73 con menos de un minuto, pero el conjunto blanco logró salvar una prórroga aunque Rice lanzó solo con dos segundos. Pero el equipo madridista, sin defensa, se ahogó en la orilla porque el héroe ante el CSKA firmó cinco minutos demoledores para volver a negar la gloria continental, que se fue para el equipo que llegaba como 'convidado de piedra'.

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