El impacto de la deforestación se perpetua durante muchos años

El estudio asegura que incluso si la deforestación se hubiera detenido por completo en 2010, todavía habría una deuda de emisiones de carbono equivalente a entre cinco y diez años de deforestación global. 

Incluso si la gente dejara completamente de convertir bosques tropicales en tierras de cultivo, los impactos de la deforestación tropical se seguirían sintiendo dentro de muchos años. Así concluye un equipo de investigadores que han utilizado tasas históricas y patrones de deforestación tropical en todo el mundo para estimar las emisiones de carbono y la pérdida de especies a través del tiempo. 

 

Los resultados, que se detallan en un artículo publicado este jueves en 'Current Biology', destacan la importancia de tener en cuenta el tiempo que transcurre entre la deforestación y sus impactos ambientales en el cumplimiento de los objetivos de conservación.

 

"Demostramos que incluso si la deforestación se hubiera detenido por completo en 2010, todavía habría una deuda de emisiones de carbono equivalente a entre cinco y diez años de deforestación global y una deuda de extinción de más de 140 especies específicas de estos bosques de aves, mamíferos y anfibios, que, si se paga, aumentaría el número de extinciones del siglo XX en estos grupos en un 120 por ciento", dice Isabel Rosa, del Imperial College de Londres , en Reino Unido.

 

"Dada la magnitud de estas deudas, es poco probable que los compromisos de reducción de emisiones y la pérdida de biodiversidad se produzcan sin acciones específicas que aborden directamente este perjudicial legado medioambiental", añade esta investigadora.

 

Se necesita tiempo después de que se corten los árboles antes de que la madera y otra materia vegetal restante se descomponga en el sitio y libere carbono a la atmósfera. La pérdida de hábitat también conduce a la pérdida de especies, pero esos efectos también tienden a ocurrir gradualmente.

 

En el nuevo estudio, Rosa y sus colegas utilizaron un modelo de cambio de la cobertura terrestre espacialmente explícita para reconstruir las tasas anuales y los patrones espaciales de la deforestación tropical entre 1950 y 2009, en el Amazonas, la cuenca del Congo y el sudeste asiático. Mediante el uso de esos patrones, estimaron las emisiones de carbono resultantes de la vegetación putrefacta y la pérdida de especies.

 

EXTINCIÓN DE MÁS DE 144 ESPECIES DE VERTEBRADOS

 

Los resultados muestran que las emisiones actuales y las extinciones de especies están en su mayoría vinculadas a acciones pasadas. Así, los científicos explican que cambios en las tasas anuales de deforestación inicialmente tienen un efecto menor de lo esperado en las emisiones anuales de carbono. Por ejemplo, una reducción del 30 por ciento en las tasas de deforestación como se ve en la Amazonia brasileña entre 2005 y 2010, sólo disminuye las emisiones de carbono durante el mismo periodo de tiempo en un 10 por ciento.

 

Los investigadores también muestran que la deforestación moderna ha dejado con una deuda de extinción estimada de 144 especies de vertebrados que sólo se encuentra en los bosques tropicales. Eso supone un 20 por ciento más que el número de extinciones conocidas que se han producido en los grupos de vertebrados durante más de un siglo.

 

"Yo esperaba un aumento en las deudas de las emisiones de carbono y la extinción de especies, pero la magnitud de estas deudas fue sorprendente", dice Rosa. Los resultados de su trabajo muestran que lograr los objetivos de emisiones nacionales y mundiales será aún más difícil de lo previsto."Tenemos que hacer más si queremos evitar el pago de estas deudas, evitando así una mayor pérdida de especies y las emisiones de carbono", propone Rosa.

 

"Necesitamos preservar los hábitats existentes, pero también restaurar los bosques que han sido degradados. Permitir que el bosque vuelva a crecer en áreas que han sido deforestadas ayuda mediante la creación de nuevas áreas adecuadas para la supervivencia de las especies y permite que una parte de este exceso de carbono sea almacenado de nuevo en los nuevos árboles en lugar de emitido a la atmósfera", subraya Rosa. 

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