El hijo de la víctima de la calle Nicasio Pérez "sospechaba desde el primer momento del acusado"

TRIBUNA

Asegura que "era el único enemigo de su padre". La mujer, por su parte, afirma que José Manuel M.F. estaba obsesionado, hacía "chantaje emocional" y amenazaba con contar todo a su familia.

El hijo de Rufino A.S, fallecido de dos puñaladas en la calle Nicasio Pérez de Valladolid en 2011, ha asegurado que sospechó desde el primer momento del acusado, José Manuel M.F, "un policía nacional de Zaragoza", ya que era "el único enemigo" que conocía de su padre.

 

Alberto A.R. se ha expresado así en la segunda sesión del juicio con jurado popular contra José Manuel M.F, acusado del asesinato en Valladolid del marido de su amante al que, presuntamente asestó el 21 de noviembre de 2011 dos cuchilladas, una de ellas mortal de necesidad, cuando la víctima se disponía a coger el coche a primera hora de la mañana para acudir a su trabajo.

 

Durante su declaración, el hijo de la víctima ha relatado lo ocurrido el día de la muerte de su padre, pasadas las 8.00 horas del 21 de noviembre de 2011, cuando desde el domicilio familiar pudo observar una ambulancia, agentes de policía y el intento de reanimación de alguien que aún no sabía quién era.

 

Al ver una de las puertas del coche de la familia abierta, pensó que podía haber pasado algo a alguno de sus padres y bajó a la calle, tras lo que saltó el cordón policial y comprobó que era su progenitor. En el mismo lugar, según su relato, habló con los agentes de policía local que se encontraban en el lugar, a cuyas preguntas respondió que el "único enemigo" que conocía de su padre era "un policía nacional de Zaragoza".

 

Además, ha añadido que el mismo día él y su hermana pidieron a su madre que diera los datos del acusado a la Policía para que pudiera investigarle e incluso discutieron por tal motivo.

 

Alberto A.R, en tratamiento psicológico y visiblemente nervioso en su momento de la declaración, ha explicado que desde verano de 2009 conocía la relación de su madre, Blanca R.C, con el acusado, tras lo que ha afirmado que su padre estaba "derrotado" y se encontraba mal. Asimismo, ha explicado que en una ocasión le escuchó hablar con José Manuel M.F. y decirle que si era "tan valiente" fuera a buscar a su mujer.

 

En esta segunda jornada del juicio también ha declarado Blanca R.C, quien ha reconocido la relación con el acusado y el deterioro del matrimonio con Rufino A.S, aunque ha incidido en el esfuerzo que hacía éste último por salvarlo.

 

La mujer de la víctima ha explicado que José Manuel M.F. estaba obsesionado, le hacía "chantaje emocional" y llegó a "amenazar" con contar todo a sus hijos porque "no se daba por enterado" de que eran "sólo amigos" desde diciembre de 2010, cuando no se fueron juntos por la situación "precaria" económicamente del acusado y la mejora en la relación entre la víctima y su mujer.

 

Blanca R.C, quien contaba con un móvil "no oficial" con el que hablaba con el acusado, ha explicado que en la noche del 15 de noviembre su marido encontró este teléfono y habló con José Manuel M.F. para pedirle que dejara "en paz" a su mujer al tiempo que le advirtió de la posibilidad de presentar una denuncia por acoso.

 

SE PRESENTÓ SIN AVISAR DÍAS ANTES

 

Según el relato de la mujer de la víctima, el policía nacional se presentó en la mañana del 16 de noviembre, cinco días antes del crimen, sin avisar y de forma "inesperada" y la sorprendió "saliendo de entre dos coches" cuando se dirigía a coger el autobús para trabajar. Blanca R.C. ha afirmado que el acusado preguntó si su marido la había echado de casa o la había agredido, manifestó que había ido a buscarla e insistió en que se fuera con él durante el trayecto hasta su trabajo en Boecillo, Valladolid, aunque ella dejó "claro" que no.

 

Dos días después, el 18 de noviembre, volvieron a hablar y en este caso el acusado se mostró "especialmente pesadito", ha afirmado Blanca R.C, quien ha asegurado que llamaba insistentemente e incluso se enfadó con él porque llegó a telefonear a un móvil de la empresa. En esta ocasión, el acusado afirmó que estaba mal y que iba a hacer "una locura", pero la testigo ha aclarado que ya había dicho muchas veces que iba a pegarse un tiro o matarse con el coche.

 

Entre otras personas que ha declarado este lunes es uno de los testigos que vio huir al agresor el día de los hechos. Se trata de Javier M.G, un policía local vecino de la víctima que se encontraba asomado a la ventana y escuchó un "chillido apagado" y desplomarse a una persona, tras lo que el autor de lo hechos huyó.

 

El testigo, quien ha explicado que gritó a los transeúntes para que detuvieran al agresor, ha afirmado que éste iba con ropa oscura, cara y cabeza tapadas y corría de forma "muy torpe, muy lento" y no era "una persona ágil", aunque no ha podido asegurar que sufriera una cojera.

 

Por otro lado, Javier M.G. también ha relatado una conversación "alterada" y "bastante escandalosa" que pudo escuchar el 29 de marzo de 2012 en la que presuntamente Blanca R.G. dijo: "qué hemos hecho, qué hemos hecho, me has quitado lo que más quería después de todo lo que te he dado".

 

El juicio, que tiene previsto continuar hasta el día 7 de mayo, se celebra con jurado popular, integrado por seis varones y tres mujeres, y frente a la petición absolutoria de la defensa, que alega la ausencia de pruebas objetivas y directas y la existencia de "indicios no suficientes", los acusadores, que califican los hechos de asesinato, solicitan penas de entre 19 y 20 años de prisión.