El grupo ‘Unidos Contra el Ruido’, “indignado” con la vuelta de conciertos a los bares de Valladolid

Actuación musical de hace unos años en el Bar Beluga de Valladolid. NOTEDETENGAS

El colectivo, que actúa y se organiza a nivel nacional a través de foros y redes sociales, considera que “va a producir conflictos, denuncias y vandalismo” a medio y largo plazo.

A la espera de las primeras estimaciones desde que el pasado 1 de enero se volvieran a permitir de manera legal las actuaciones en hasta 151 bares musicales de Valladolid –que sumados a las 22 que ya podían, son ya 173-, no han tardado en saltar las primeras voces disidentes. Así lo han hecho ver desde el grupo ‘Unidos Contra el Ruido’, que ha calificado la modificación de la ley 7/2006 de espectáculos públicos y actividades recreativas como “una auténtica barbaridad”.

 

“Eso que llaman actuaciones en directo tienen poco de música de ambiente”, comienza Armando Ojea, representante de UCR, colectivo que comenzó hace un par de años a organizarse a nivel nacional a través de internet, en foros y redes sociales, para tratar de acabar con lo que ellos consideran un serio problema de la sociedad actual. Este grupo, por supuesto, cuenta con su representación en Valladolid.

 

“Estos conciertos acaban siendo actuaciones a gran volumen, de mínimo ochenta decibelios”, continúa Ojea. Efectivamente, el máximo es de noventa, tal y como informaron hace unas semanas el alcalde Javier León de la Riva y la concejal de Cultura Mercedes Cantalapiedra, si bien también se mostraron partícipes de respetar el descanso del vecino por encima de todo.

 

“En edificios de vivienda es casi imposible hacer un aislamiento realmente eficaz, porque la música que fomenta el consumo de alcohol, la que se va a dar en estos sitios, está cargada de percusión y de sonidos graves”, continúa el representante del grupo anti ruido. “Van a producir un impacto cerebral y son casi imposibles de aislar. Se transmiten por cañerías, vigas, conductos de aire acondicionado... y son especialmente molestos, por decirlo de una manera suave”.

 

Se da la situación de que Armando es también músico profesional, por lo que no es especial sospechoso para este tipo de críticas. “Con este problema, una persona no podrá conciliar el sueño. Hay una tortura que se llama la tortura blanca, que consiste en no dejar dormir, usada por ejemplo en Guantánamo. Pero en este caso va a ser una tortura continua, porque no va a ser solo una noche, va a ser casi todas”.

 

Por no hablar de que, según Ojea, “el ruido no solo te impide dormir, te impide vivir”. “No puedes leer, comer, si eres profesor corregir tranquilamente... Nada. Digamos que invade tu intimidad. Es indignante”.

 

POSIBLES SOLUCIONES

 

Cabe recordar una vez más que el día de la presentación ante los medios, el pasado 30 de diciembre, León de la Riva insistió en varias ocasiones en que los bares se someterían a continuas revisiones y, de hecho, todos ellos deben asegurarse de que se encuentran en condiciones adecuadas antes de dar el pertinente concierto, tanto en cuanto a decibelios como para seguridad.

 

“Cuando se exceda el ruido o haya molestias, los vecinos lo denunciarán”, vaticina Armando, que asegura que desde 'Unidos Contra el Ruido' se ayudará a gestionar y aconsejar a aquellos con estos problemas. “Se entrará en comprobaciones, juzgados... Y eso quien tenga dinero y pueda meterse en ello, es lo malo”.

 

“Todo depende del arrojo de los propios vecinos. Uno puede aguantarlas un mes, dos meses, tres meses. Al principio se puede pensar que no es para tanto. Se tarda un tiempo en acabar hasta las narices, pero entonces empezarán las denuncias, las movilizaciones y a informarse de lo que pueden hacer legalmente”, sigue. “Es como un mosquito que te vuela alrededor de la cara. Lo aguantas al principio, pero después de unos segundos le espantas”.

 

Por último, el del grupo anti ruido se atreve a hacer una predicción tras la aprobación de esta ordenanza de bares musicales. “En cierto tiempo va a haber problemas. Habrá conflictos, denuncias, vandalismo... Quién sabe en cuánto tiempo y si se llegarán a hacerse públicas, pero va a haberlas, seguro”, concluye. Solo el tiempo, y la música, lo dirán.