El Gobierno no se aclara con el nuevo modelo territorial y pospone de nuevo su aprobación

Las competencias de las diferentes administraciones en Educación y en Sanidad retrasan, una vez más, el visto bueno a este proyecto.

La vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha explicado que hasta que no se resuelvan los "problemas técnicos" relacionados con el reparto de competencias, principalmente las relacionadas con educación y sanidad, entre las diferentes administraciones, no se va a estudiar en el Consejo de Ministros el informe sobre la reforma de la Administración Local para remitirlo después al Consejo de Estado.

 

"Hemos decidido antes de enviar el anteproyecto al Consejo de Estado, que vuelva a ponerse al día en los Ministerios", ha asegurado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, para insistir en que dichos "problemas técnicos" son "importantes".

 

En este sentido, ha confirmado que los Ministerios, "especialmente" los que tienen competencias "en cascada" --las que se prestan en los distintos niveles de la Administración--, están analizando "quién en cada una de las materias es el más adecuado para llevarlo a cabo".

 

Así, ha insistido que en lo que se refiere a las competencias relacionadas con educación y sanidad, "es necesario que queden muy bien definidas dos cuestiones". Por un lado, "cómo se va a hacer ese reparto" y por otro, cómo se va a hacer "transitoriamente" para "evitar que haya cualquier tipo de distorsión que pueda afectar a estos dos servicios tan fundamentales".

 

"ARQUITECTURA TERRITORIAL"

 

Como el tema es de tal calado y afecta tanto a la arquitectura territorial del Estado, ese punto se está analizando muy detalladamente en un grupo de trabajo creado por los Ministerios afectados", ha afirmado, para añadir que este análisis se está llevando a cabo "con mucho cuidado".

 

En este sentido, ha explicado que los Ministerios "están viendo también qué fases de derecho transitorio hay que hacer para poder pasar de una gestión municipal a otra autonómica o a la inversa de una manera muy ordenada".

 

"Ésa era la dificultad. Ya advertí que hasta que no se resolviera y tuviéramos la tranquilidad de que estaba perfectamente diseñado no lo íbamos a enviar al Consejo de Estado. Preferimos dejarlo bien cerrado y que informe sorbe el proyecto cerrado más que mandar un texto que después pudiéramos seguir cambiando", ha señalado.