El Gobierno inicia el expediente para declarar la trashumancia como patrimonio cultural inmaterial

El Boletín Oficial del Estado recoge en su edición de hoy que esta manifestación es un "patrimonio vivo, pese a la gran reducción de la cabaña ganadera trashumante y de los cambios en esta actividad". Además, considera que  la red de vías pecuarias contiene un  "conjunto de valores de alto interés patrimonial".

 

La Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas ha incoado el expediente de declaración de la Trashumancia como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.

 

Tal y como recoge la resolución que publica este sábado el Boletín Oficial del Estado (BOE), la trashumancia en España constituye en la actualidad "un patrimonio vivo, pese a la gran reducción de la cabaña ganadera trashumante y de los cambios en esta actividad". En diversos espacios de la geografía española, esta manifestación se sigue desarrollando de manera tradicional, con el desplazamiento a pie del ganado.

 

Asimismo, reconoce que esta actividad ha "contribuido a conformar la identidad cultural de muchos territorios de España", así como ha originado "un rico patrimonio cultural y etnográfico, reflejado en fiestas y tradiciones, en la toponimia, en la gastronomía y en toda la arquitectura relacionada con esta actividad".

 

También las manifestaciones de la tradición oral, la artesanía y las técnicas de pastoreo tradicional, así como la ordenación de los pastos en el marco del derecho consuetudinario son elementos de la cultura trashumante que esta actividad ayudó a transmitir a su paso por los diferentes y distantes territorios peninsulares.

 

De esta manera, la trashumancia ha sido tradicionalmente un "mecanismo de intercambios culturales" entre los diferentes territorios de la Península.

 

A través de la amplia red de vías pecuarias, cuya extensión cifra en 125.000 kilómetros, se produjo la trasmisión de noticias y conocimientos, resultando que a lo largo de los diferentes territorios se genera una cierta homogeneidad cultural derivada de las interrelaciones sociales y culturales que este pastoreo producía.

 

Por otro lado, a pesar del "estado de deterioro generalizado de la red viaria", este espacio histórico de desarrollo de la práctica del pastoreo incorpora un "conjunto de valores de alto interés patrimonial".

 

También destaca sus características ambientales, al cumplir las vías pecuarias la función de corredores ecológicos. Al mismo tiempo, toda la red de vías pecuarias tiene en la actualidad un "fuerte potencial turístico y recreativo por su utilización para el desarrollo de actividades al aire libre".

 

Por todo ello, la actividad ganadera trashumante "ha aunado históricamente el aprovechamiento de los recursos naturales y el ganado mediante la denominada 'cultura pastoril trashumante', produciendo interrelaciones familiares, sociales, económicas, patrimoniales y biológicas, y modelando y contribuyendo a la cohesión y vertebración del paisaje peninsular".

 

AGOSTADEROS E INVERNADEROS

 

En el anexo de esta resolución, sitúa el marco espacial de la trashumancia en España a lo largo de todo el territorio español, desarrolla su actividad en dos marcos espaciales diferentes y complementarios: los 'agostaderos' y los 'invernaderos'. Ambos se relacionan a través de las vías pecuarias, por donde el ganado realiza el desplazamiento.

 

Los 'agostaderos', también denominados pastos de agostada, 'estivaderos' o puertos, son los espacios de pasto donde el ganado permanece los meses estivales, desde junio hasta septiembre. En el territorio español, han sido utilizadas históricamente como agostaderos la Sierra de Gredos, la Montaña de León, el Alto Macizo Ibérico, el Pirineo Aragonés, el espacio que comprende Albarracín-Cuenca-Molina, el territorio que abarca Alcaraz-Cazorla-Segura, Sanabria, Sierra Nevada, el Pirineo Catalán, el eje Gúdar-Maestrazgo, el espacio de la Cordillera Cantábrica comprendido entre Pernía-Páramos-Alto Campoo, el Pirineo Navarro, las Sierras Penibéticas, y el territorio de Andía-Urbasa-Encía.

 

Los 'invernaderos' son los espacios de pasto donde el ganado permanece los meses de invierno, hasta la primavera, caracterizados por la tipología de la dehesa. Históricamente ha sido zonas de invernada el Valle de Alcudia, La Serena, Sierra Morena Oriental, Los Pedroches, Extremadura, los Campos de Calatrava y Montiel, Bardenas Reales, la costa mediterránea, Segovia, Ávila y Salamanca, y el Bajo Guadalquivir.

 

A estos dos tipos de territorio de pastos se suman los rastrojos y barbechos, presentes en terrenos agrícolas, y toda la red de vías pecuarias por la cual se produce el traslado del ganado entre ambos espacios.

 

FOTO: Europa Press

 

CULTURA PASTORIL

 

La cultura pastoril trashumante es un fenómeno que se ha desarrollado desde hace siglos en la Península Ibérica atendiendo a las características de los territorios de origen y destino, la distancia entre éstos, así como del tipo de ganado, el volumen de las cabañas, o la forma de transporte, de manera que el desplazamiento de los ganados trashumantes presenta numerosas variantes.

 

Los elementos que caracterizan este estilo de vida son los pastos, la cabaña ganadera, el transporte o la propia red de vías pecuarias. Sobre los pastos, cabe destacar que más de la mitad del territorio nacional está ocupado por superficies aptas para la actividad ganadera, si bien las grandes diferencias climáticas han configurado tipos de pastos muy diferentes, desde los pastizales de alta montaña a las dehesas, paradigma del pasto trashumante peninsular.

 

La cabaña ganadera se define como el conjunto de rebaño y pastores, distinguiéndose tres tipos de ganado trashumante: el vacuno, el ovino y el caprino. y tres los productos derivados de ésta: la carne, la lana y los lácteos. Históricamente, el ganado ovino ha sido el protagonista de la actividad trashumante peninsular debido a la importancia de la lana.

 

En la actualidad, el transporte por carretera en camiones es la forma predominante. Sin embargo, la red de vías pecuarias peninsular, por la cual el ganado era pastoreado entre los pastos de invierno y los de verano, llegó a alcanzar los 125.000 kilómetros de longitud, y cubrir una superficie de más de 400.000 hectáreas.

 

La heterogeneidad en cuanto al tamaño, longitud, infraestructuras a lo largo de su recorrido, estado de conservación y uso de las vías es enorme. Se maneja una clasificación básica y no única derivada de la citada tradición mesteña: cañadas (con una anchura máxima de 75 metros), cordeles (37,5 metros) y veredas (20 metros).

 

Junto a ello, hay todo un conjunto de bienes inmuebles asociados al fenómeno de la Trashumancia y a la cultura pastoril inherente a ésta, así como una serie de entornos naturales más o menos antropizados que se explican por, y al mismo tiempo ayudan a comprender la actividad trashumante

 

Entre ellos destacan la red de vías pecuarias, las infraestructuras de vivienda, y los paisajes que ambas modelan. En cada una de las regiones de la Península Ibérica en que se desarrolla el fenómeno de la Trashumancia, nos encontramos similares elementos, pero con diferencias que responden a la adaptación al clima y la evolución histórica de la actividad ganadera.

 

SALVAGUARDA

 

Las acciones de salvaguarda que se proyecten en relación a la trashumancia contemplarán tanto su dimensión tradicional como los diferentes elementos que vertebran esta actividad ganadera en la actualidad.

 

Su protección se concretará en la realización de labores de identificación, descripción, investigación, estudio y documentación con criterios científicos; la incorporación de los testimonios disponibles a soportes materiales que garanticen su protección y preservación.

 

Asimismo, se velar por el normal desarrollo y la pervivencia de esta manifestación cultural, así como tutelar la conservación de sus valores tradicionales y su transmisión a las generaciones futuras.