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El futbolista del Zaragoza Movilla testigo en un juicio celebrado en Valladolid por delito de estafa

Es propietario de un piso que un traficante le alquiló en 2007 mediante el uso, presuntamente, de documentación falsificada.

El futbolista del Zaragoza José María Movilla Cubero ha testificado este jueves en el juicio celebrado en la Audiencia de Valladolid contra un hombre con iniciales L.L.G, acusado de haberle alquilado en octubre de 2007 un piso mediante la presentación de un DNI y la nómina de una mujer, con total desconocimiento de ésta, a la que posteriormente dejó como deudora de la renta impagada.

 

Movilla, en su declaración por videoconferencia desde la capital maña, se ha limitado a indicar que en su día los trámites del contrato de alquiler los efectuó el que entonces era su representante legal y que a raíz de dejar de percibir las rentas por el inmueble, sito en la calle Kilimanjaro de Valladolid, dio orden de presentar demanda de desahucio contra la que figuraba como firmante del contrato, María Isabel del R, quien finalmente fue condenada en vía civil a abonar más de 13.000 euros por dicho alquiler.

 

En el jucio, el acusado de la estafa se enfrenta a penas de entre dos y dos años y tres meses de cárcel, ha sostenido, que la firma del contrato la realizó la propia María Isabel del R, con la que, según él, mantenía una relación de amistad y con la que dice haber vivido en el inmueble durante una temporada, al tiempo que ha alegado que el impago de la renta se produjo a raíz de que fuera detenido por tráfico de drogas y condenado a cinco años de cárcel, ya que hasta entonces venía pagando religiosamente el alquiler.

 

Sin embargo, las acusaciones pública y particular, ejercida ésta por María Isabel del R, apoyadas en la prueba pericial caligráfica que certifica la falsedad de las firmas del contrato, han mantenido su petición de condena para el procesado convencidas de que L.L.G. hizo figurar a dicha mujer como suscriptora del contrato de alquiler, sin comunicárselo en ningún momento, utilizando para ello la documentación que la víctima le había entregado voluntariamente para formalizar un contrato financiero anterior por la adquisición de un quad en la que ella, a diferencia del presente caso, sí aceptó figurar como titular debido a la amistad que había entre ambos.

 

Aunque María Isabel del R. se declara víctima de la estafa, el representante legal del futbolista, también por videoconferencia, ha reconocido no obstante a dicha mujer como la que en su día se presentó en el piso acompañada del acusado para la firma del contrato, si bien no ha podido precisar si la rúbrica la estampó la aludida.

 

Dicho testimonio venía así a desmontar los argumentos de las dos acusaciones, aunque ambas han coincidido al señalar que la identificación de María Isabel del R. por parte del testigo es errónea y obedece a que este último se acuerda de su cara debido al pleito civil celebrado contra ella.

 

 Será por tanto el tribunal el que dictamine si L.L.G, que acaba de salir de la cárcel tras cumplir condena por tráfico de drogas, es o no responsable de una estafa que, según ha advertido el acusador particular, jamás se habría descubierto si no es porque el procesado fue detenido por la policía y no pudo seguir pagando el alquiler del inmueble.

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