El escultor vallisoletano Miguel Isla inaugura la exposición ‘Ouróboros’ con una veintena de obras

El escultor vallisoletano Miguel Isla.

La muestra se completa con una publicación y con la proyección del audiovisual ‘Periplos’ sobre su obra monumental, diseminada por todo el mundo.

MIGUEL ISLA

 

Asiduo participante en las exposiciones colectivas organizadas por la Fundación Segundo y Santiago Montes, Miguel Isla nació en Tudela de Duero en 1953 y ha mostrado su obra en prácticamente toda España, aunque es especialmente reconocido por su actividad en el ámbito internacional: su obra es conocida en países como China, Francia, Portugal, Siria, México, Corea, Alemania, Luxemburgo o Estados Unidos.

 

Asimismo, ha tomado parte en simposios internacionales de escultura celebrados en India, China, Rusia, Taiwán, Turquía, Egipto, Irán, Alemania, Georgia, Australia, Italia, Portugal, Albania, Chipre, Corea, Dubai, México, Japón, Eslovaquia, Dinamarca, Holanda y su trabajo ha sido distinguido con premios en China, Irán, Francia y España.

El escultor vallisoletano Miguel Isla exhibe una veintena de piezas escultóricas bajo el título ‘Ouróboros’ desde este viernes, 6 de febrero al 5 de abril, en la sede de la Fundación Segundo y Santiago Montes de Valladolid, espacio en el que además los visitantes podrán conocer su extensa obra monumental, distribuida en 25 países del mundo  y recogida en un audiovisual.

 

La muestra, segunda individual que el artista natural de Tudela de Duero presenta en la sede de la Fundación tras ‘El Origen de las Mareas’ (2007), reúne esculturas realizadas en materiales como acero, granito, bronce y mármol que representan las reflexiones del autor sobre la naturaleza cíclica de las cosas o el eterno retorno en alusión al título de la muestra.

 

Títulos como ‘Ouróboros’, ‘Hermes’, ‘Argos’, ‘Arquitectura de la Memoria’ o ‘Tsunami’ conceden identidad a las piezas de Isla, nacidas de los “complejos vínculos” establecidos por el artista entre la arquitectura, el medio ambiente, la sociedad y, muy especialmente, el ser humano. Así, las obras son fruto de su concepción del espacio “habitable espiritualmente, libre, fluido, ligero, continuo, abierto” en el que los receptáculos permanecen vacíos, habitados solo por los sentimientos, a la espera de “recibir algo”.

 

Entre las piezas que pueden contemplarse hasta comienzos del próximo mes de marzo en la sede de la Fundación Segundo y Santiago Montes destaca la serie ‘El jardín después de la tormenta’, un homenaje a Catalina Montes, quien fuera durante casi dos décadas presidenta de la Fundación, en forma de tres piezas realizadas en acero corten, parte de las cuales están coloreadas. Estas esculturas buscan representar la imagen “exhausta, fatigada y casi derrotada” de las plantas, las flores y los distintos componentes vivos de un jardín tras una tormenta.

 

“Pero después de esta lucha de supervivencia, sus colores resplandecen aún más y triunfa su belleza. Su espíritu permanece. Estas esculturas son Catalina Montes, cuyo cariño y la fuerza de su obra permanece con nosotros, más resplandeciente que nunca”.

 

La muestra ‘Ouróboros’ se completa con la proyección del audiovisual ‘Periplos’, realizado por el propio escultor y que constituye un recorrido por sus trabajos de carácter monumental, construidos en materiales como mármol, basalto, acero o granito y con clara vocación monumental y pública. China, Taiwán, Argentina, México, Turquía, Corea del Sur, Alemania, Italia, Francia, Luxemburgo o Australia son solo alguno de los países que lucen obras realizadas ‘in situ’ por Miguel Isla.

 

 

 

Al trabajo audiovisual se suma, además, una publicación que compila una pequeña parte de la fructífera obra creada por el autor a lo largo de toda su trayectoria, desde las piezas monumentales que se pueden descubrir en ‘Periplos’ hasta trabajos de estudio, de pequeño o mediano formato como las exhibidas en ‘Ouróboros’ o creación artística realizada en papel.