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Cartel definitivo iberian file

El doble (y discutible) rasero de Fernández Mañueco

Mañueco, en su visita a la Universidad de Salamanca esta semana. Foto: Alba Villar

¿Se puede prohibir la entrada a una instalación pública para que un partido no hable con los funcionarios y el mismo día ir a la Universidad de Salamanca a hacer una promesa preelectoral? Sí, si tienes el cargo adecuado...

Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga. La frase, con el sentido que todos entendemos, viene al pelo para describir la última ocurrencia del equipo de Gobierno, la de prohibir a una formación política (Ciudadanos) visitar unas instalaciones municipales y, por lo tanto, públicas. Y mira que la prohibición se podría entender, porque estamos en las fechas que estamos, justo el momento de cada cuatro años en el que unos y otros (y esta vez en mayor número) intentan convencer a la ciudadanía de los parabienes de poner en el sobre la papeleta oportuna. Una tarea en la que se recurre a los consabidos anuncios, fotos, declaraciones, reuniones... que llegan a cansar.

 

Así que, vale, hay que poner orden en esto... pero ¿de verdad la referencia la tienen que establecer el PP del Ayuntamiento de Salamanca y su gurú/candidato? Porque hay que tener una concepción retorcida de la ecuanimidad para erigirse en fiel de la balanza en esta cuestión. Alfonso Fernández Mañueco ha sido el primero que en dejar un montón de obras para los meses clave; en inaugurar obras no terminadas; en hacerse fotos con obreros y casco... y lo ha hecho bordeando la normativa, como alcalde, pero también como candidato del PP y, por lo tanto, parte interesada. No contento, llegó a fijar una visita a una obra el mismo día en que entraba en vigor la prohibición de hacerlo, lo que le obligó a una rectificación... y a un repaso de la normativa electoral que a lo mejor le está siendo provechosa por la interpretación que está haciendo del reglamento. Una utilización discutible de su doble condición de alcalde y candidato, personalidades (y atribuciones) que parece se mezclan en la mente de Fernández Mañueco.

 

No contento, y al tiempo que uno de sus hombres de confianza vetaba el acceso a Ciudadanos, Fernández Mañueco se plantaba en pleno patio de escuelas para hacer un anuncio electoral con todas las letras, dentro de la normativa, pero descaradamente partidista, en el que insistió ya dentro de una institución como la Universidad de Salamanca y ante toda una figura como la del rector. Allí estuvo con su equipo, pero con el que pretende para la próxima legislatura (no estuvo el concejal de relaciones con las universidades, que precisamente no sigue). Así que, señor Mañueco ¿se puede o no se puede visitar una institución pública como un cuartel de Policía o la Universidad para arrimar el ascua a tu sardina? ¡Ah! Que eso depende de si tienes el poder para impedir que los demás hagan lo que tú mismo te permites.